- Por cada hora clase que imparta el profesor, el estudiante deberá dedicarle dos horas
Décadas de dar clase, ¿a cuántos alumnos y alumnas le he dado clase? Interrogante muy difícil de responder diría cualquier docente, si embargo y no choca que nuestros jóvenes estudiantes (una vez fuimos jóvenes, pero seguimos estudiando) sean alegres, divertidos, entusiastas, asistan a discotecas, pero cuando hablamos de estudiar (ejercitar el entendimiento para alcanzar o comprender y aplicar algo) no necesariamente existe un equilibrio entre la diversión y su responsabilidad como estudiante.
¿Qué tiempo dedicar al estudio? ¿Qué tiempo dedicar al descanso, al entretenimiento? Existen estudios donde se señala que por cada hora clase que imparta el profesor el estudiante deberá dedicarle aproximadamente dos horas, no sólo a la realización de las “tareas”, en responder una serie de interrogantes, vinculadas con el tema de la clase, sino también en la profundización, mediante la investigación, etc.
Saquemos una cuenta sencilla: en la semana de lunes a viernes, en horas equivalen a (24 horas x 5 días) 120 horas, si resto (5 x 8) 40 horas de sueño, me quedan 80 horas “despierto”, menos 25 horas clases que recibe el estudiante de la enseñanza media promedio, quedarían 55 horas. ¿55 horas para qué? Si anteriormente hemos mencionado por cada hora clase, dos horas de estudio (25 x 2) serían 50 horas de estudio, quedando 5 horas equivalentes a 300 minutos para “relajar”.
En el caso del estudiante universitario, a pesar que la carga docente (horas-clases semanales presenciales, suele ser menor (aproximadamente entre 18 y 20 horas), no significa que tenga más tiempo de “relax”, ya que cambian muchos aspectos en el índole metodológico de las clases, en la independencia misma del estudiante, que ya deja de ser “chineado” por el profesor de la media, en la propia complejidad e intensidad de los contenidos que se imparten, el mayor uso de textos voluminosos, como parte de la bibliografía que debe utilizar, etc., etc., etc., lo cual pone al estudiante de la educación terciaria en una posición mucho más desventajosa, con relación al nivel anterior, donde posiblemente los 300 minutos les alcance menos.
Datos estadísticos reflejan que de cada 10 estudiantes universitarios que reciben la asignatura de Matemática Básica —especie de “paliativo”— para resolver las deficiencias de las matemáticas con que el estudiante proviene de la enseñanza media, 5 quedan aplazados ¿motivo fundamental? Falta de estudio, ligado a otros factores ya analizados en columnas anteriores (comportamiento de vida, de estudio, muy diferente entre ambos subsistemas, entre otros).
Nuestros jóvenes en este sentido, con relación a la falta de estudio (que forma parte de la formación de valores, que no se logra en horas, ni días) adolece de reconocerse a sí mismo, que el quedar aplazado, el motivo, la causa fue el no estudiar lo suficiente, el sobreestimarse a sí mismo, pensando que con el poco esfuerzo realizado “las cosas” le iban a salir bien y simplemente lo alcanzado fue el fracaso.
En muchos casos, estos mismos “golpes” hacen que el estudiante rectifique.
