- Columna del miércoles 20 noviembre de 2002
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En la columna anterior comentaba la carta del señor Emilio Cerrato, el cual además nos solicitaba que profundizáramos en el uso del punto y coma porque según sus palabras cuestionaba lo siguiente “¿Ha desaparecido en la gramática española el signo ortográfico del punto y coma? He observado después de haber leído un periódico completo que en ninguna de sus extensas páginas aparece este signo, que según mis recuerdos era tema de estudio en mis tareas de los primeros años escolares. Con el fin de satisfacer mi curiosidad busqué en los textos escolares de mis nietos y en el ejemplar denominado Español 4 de Róger Matus Lazo encontré lo siguiente: Uso del punto y coma. (a) Se emplea para separar miembros largos de una enumeración dentro de los cuales hay una coma, (b) se usa antes de las conjunciones pero, aunque, sin embargo, y otras semejantes cuando enlazan oraciones largas y (c) se usa para separar oraciones yuxtapuestas”.
En efecto don Emilio, hay personas que no usan el punto y seguido y lo más probable es que sea por desconocimiento, porque aunque como bien señala Martín Vivaldi la diferencia del punto y coma con el punto y seguido es sutilísima porque es cuestión de matiz, existen momentos donde lo idóneo es emplear el punto y coma, tal es el caso para separar las personas y sus cargos directivos en un listado de nombres. Se pone el nombre separado del cargo por una coma, pero el próximo nombre lo separo con punto y coma. Por ejemplo: “Estaban en la actividad el presidente de la república, Enrique Bolaños; el vicepresidente, José Rizo Castellón”.
También es recomendable para separar elementos en una enumeración que ya lleva una coma, es decir son enunciados complejos: “El traje que usaba era moderno; la corbata, lujosa; los zapatos, brillantes y muy estilizados”.
Espero que quienes están omitiendo este signo reflexionen al respecto y valoren cuándo en realidad corresponde usar la coma, o el punto y coma o el punto y seguido; porque aunque es una cuestión de matiz, a veces un matiz determinado transforma el sentido completo de lo que se quiere expresar. Hablemos y escribamos mejor nuestro idioma y seremos mejor entendidos.