- Columna del miércoles 6 de febrero de 2002
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A propósito de la palabra Nobel, que se le da a los premios instituidos por el químico sueco Alfred Nobel, queremos hacer ciertas aclaraciones para evitar confusiones en su uso.
En su lengua de origen, el sueco, es una palabra aguda [nobél], y así recomienda la Real Academia pronunciarla en español, a pesar de que la pronunciación llana [nóbel] está muy extendida, incluso entre personas cultas.
Hay que señalar algunas consideraciones valiosas sobre esta palabra que cuando va referida al nombre del premio, se escribe con inicial mayúscula y es invariable en plural, por ejemplo decimos: “Los premios Nobel son los más prestigiosos del mundo”; “La ceremonia de entrega de los Nobel es muy vistosa”. Pero cuando aludimos a la persona que ha recibido este premio se escribe con inicial minúscula y hace el plural añadiendo la terminación “es” como cuando decimos “Al congreso acudieron cinco nobeles”, “La venta de los nobeles aumenta el primer año principalmente, luego la gente no se acuerda de quién ha ganado el premio”.
Esta palabra nunca debemos confundirla con novel, que se emplea para referirse a un principiante, alguien que no tiene ninguna experiencia en lo que realiza. Por eso escuchamos decir con frecuencia que es un escritor novel. Y que como ven, es todo lo contrario, porque generalmente quienes ganan los codiciados Nobel en Literatura ya peinan varias canas y han gastado millares de cuartillas en los voluminosos libros que han publicado.
Otro vocablo interesante es mitin que aparece en el nuevo diccionario de la RAE como “Reunión de personas para escuchar discursos políticos”. Este sustantivo masculino es adaptación al español de la voz inglesa meeting. La pronunciación llana [mítin] es hoy mayoritaria en todo el ámbito hispánico, por lo que no se recomienda el uso de la forma aguda mitín. En plural es mítines, aunque en la Argentina es frecuente el plural mitines [mitínes]. En el caso de España usan también esta voz para designar el propio discurso: “Pronunció un mitin ante unas 3,000 personas”
Para terminar nos referiremos a la palabra aplicar, la cual puede significar entre otros usos:
1. Poner una cosa sobre otra o en contacto con otra, como cuando decimos que alguien “aplicó yodo sobre la herida”.
2. Hacer uso de algo o poner en práctica los conocimientos o procedimientos adecuados para conseguir un fin.
3. Destinar, adjudicar.
4. Atribuir, imputar a uno algún dicho o hecho.
5. Imponer una sanción o castigo.
6. Poner esmero al dedicarse a una ctividad. Por eso podemos hablar de aplicarse a los estudios y por ende a la persona que tiene esta cualidad se le considera aplicada.
Recuerden que sus dudas, preguntas y comentarios enriquecen nuestra columna.