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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

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Petición y pedimento

Columna del miércoles 6 noviembre de 2002 En las últimas semanas he recibido unos mensajes muy buenos, en especial me quiero referir al señor Emilio Cerrato quien con una lucidez extraordinaria habla sobre temas muy importantes que en próximas ediciones compartiré con ustedes. Hoy les traigo la carta de Maritza de Rocha quien nos dice: […]

  • Columna del miércoles 6 noviembre de 2002

En las últimas semanas he recibido unos mensajes muy buenos, en especial me quiero referir al señor Emilio Cerrato quien con una lucidez extraordinaria habla sobre temas muy importantes que en próximas ediciones compartiré con ustedes. Hoy les traigo la carta de Maritza de Rocha quien nos dice:

“Estimada señora Izquierdo:

Soy una gustosa lectora de su columna sobre nuestro idioma. Aunque no siempre puedo leerla, me interesa sobremanera lo que escribe, ya que desde pequeña he tenido inclinación al bien hablar de nuestro idioma, así como a la ortografía”.

“Estoy escribiendo desde mi trabajo, donde me desempeño como Directora Ejecutiva. Mi profesión es Secretaria Ejecutiva y como tal, puedo redactar cartas y comunicarme frecuentemente con diversidad de personas, a quienes estoy escuchando y leyéndoles los errores gramaticales o lingüísticos que cometen”.

“Tengo algunas interrogantes que le agradecería me pudiera aclarar:

1- ¿Cuál de las dos palabras es correcto usar: petición o pedimento; lastimoso o lamentable; recepcionar o recibir y aperturar o abrir.

“Tengo 57 años. Me pareció útil informárselo, ya que nuestra juventud no da importancia a estas cosas; se contentan (si acaso) con pasarle el corrector automático a sus escritos en la computadora. En mis tiempos, era prioritario que practicáramos la caligrafía, la redacción (composiciones) y ortografía. Yo estudié en el Colegio La Inmaculada y un profesor de Gramática, excepcional, que recuerdo haber tenido, fue el profesor Cruz, a quien cariñosamente llamábamos (“Pata de chicle”) porque había sufrido poliomielitis y tenía defectuosas sus piernas”.

“Él nos motivaba a competir entre todas, haciéndonos participar en concursos de ortografía y como a mí siempre me gustó ganarle a las demás, me encantaba que nos preparara ese tipo de competencia”.

“Discúlpeme si le he robado mucho tiempo, pero me dejé llevar por mis recuerdos de juventud”.

Doña Maritza, como recordar es vivir, usted ha vuelto a sentir las bonitas experiencias que tuvo en su formación. Ese es el valor excepcional que tiene la profesión más generosa del mundo: el magisterio. Yo también tuve profesores de Español que me enseñaron con pasión y entusiasmo y sin mucha tecnología los aspectos esenciales de nuestro idioma. Y es con ese mismo espíritu que quiero compartir mis conocimientos con quienes se preocupan por defender nuestra lengua, en especial la juventud que es la que llevará en sus hombros la responsabilidad de resguardar esta herencia cultural.

Comencemos pues con sus dudas. Le diré que la palabra pedimento según la última edición del Diccionario de la Real Academia Española, proviene de pedir y por ende significa: Acción y efecto de pedir; desde el ángulo del Derecho es un escrito que se presenta ante un juez y cada una de las solicitudes o pretensiones que en el escrito se formulan.

Por su parte, petición se origina del latín y significa también acción de pedir. Escrito en que se hace una petición. Escrito que se presenta ante un juez. Ceremonia para solicitar en matrimonio a una mujer.

Como ve, ambas son similares con la diferencia que por ejemplo decimos petición de mano y en el ámbito legal se usa más pedimento.

En el caso de lastimoso, quiere decir que mueve a compasión y lástima. En tanto lamentable se emplea para significar: Que merece ser lamentado o es digno de llorarse. Dicho del estado o del aspecto de una persona o de una cosa: Estropeado, maltrecho. Que infunde tristeza y horror. Voz, rostro lamentable.

Es decir, alguien llorando a un familiar puede ser lastimoso. Sin embargo, una persona ebria es un caso lamentable. Hay una diferencia sutil de sentido que se manifiesta a la hora de emplear uno u otro término.

Para terminar le diré que no se acepta recepcionar ni aperturar como formas correctas. Estos casos ya los he explicado en columnas anteriores. La forma idónea es recibir y abrir. .v

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