- Columna del miércoles 17 de abril de 2002
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Así mismo es… resulta que en los últimos tiempos he recibido algunos mensajes donde llegan críticas, tanto constructivas como destructivas. De todo los comentarios que he recibido hay dos que me llaman mucho la atención, uno es del señor Orlando Moncada, quien con mucha mesura y elegancia me señala sus consideraciones sobre mi columna y además critica la forma en que yo escribí mi último comentario. Señor Moncada, le doy la razón y le agradezco sus sugerencias porque las considero sabias y provechosas y lo exhorto a que siga dándome sus opiniones.
También recibí una carta del señor Denis Argeñal donde me solicita que hable un poco sobre los problemas en el uso de los signos de puntuación y como el objetivo de esta columna es ése, desde ahora comenzaremos a aclarar algunas consideraciones sobre la puntuación correcta en nuestro idioma.
Primero que todo quiero decirles que los signos de puntuación lo que tratan de madera aproximada es de reproducir la riqueza de matices de la expresión oral, de ahí que saberlos emplear y reconocer nos permite comprender mejor el mensaje.
Es cierto que existen diferentes criterios sobre este tema, porque debemos aceptar el margen de subjetividad que implica el uso personal del lenguaje, la intencionalidad del texto, el efecto estilístico que se persiga y el conocimiento gramatical de la persona, pero lo anterior no significa que olvidemos por completo ciertas recomendaciones que si son de cumplida obligación por quien desee lograr una comunicación acertada.
Sólo les mostraré este ejemplo para que saquen sus propias conclusiones:
“Tu tía Malva canta esa canción que nos gusta tanto.”
“ Tú, tía Malva ¡Canta esa canción que nos gusta tanto!”
Observen como el sentido cambió totalmente. Sin embargo les puedo adelantar con respecto al uso de las comas que independientemente de las de obligado cumplimiento existen otras que algunos autores les llaman de respiración y que tienen que ver con la cadencia, la entonación de la persona que habla o escribe sus ideas.
Sólo recordemos el estilo de Azorín donde el punto y seguido predominaba engarzando oraciones breves, y en ocasiones brevísimas, porque estaban formadas por una sola palabra; pero eso no significa que no haya necesidad de emplear determinados signos de puntuación en ciertas circunstancias que así lo requieren. De ahí que adquiera un valor capital conocer los signos de puntuación y su empleo certero para poder trasmitir de forma mas clara y comprensible el mensaje que deseamos enviar
En próximas ediciones estaré explicando con más detalles cada uno de los signos de puntuación.