- Columna del miércoles 13 de marzo de 2002
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Así llaman algunos a los periodistas que cubren los eventos deportivos. Y aunque esto me atraiga malas miradas debo decir que en la crónica deportiva pululan los desaciertos más grandes del idioma.
Salvo raras excepciones, donde puedo mencionar a Edgar Tijerino quien peca por el exceso de puntos suspensivos en sus crónicas o a los preocupadísimos Tito Rondón y Edgar que siempre andan de preciocistas a la hora de editar sus textos.
Pero así y todo, esto no es sólo un problema de Nicaragua, sino que el emocionante mundo deportivo con su inmensa carga de pasiones obliga a los narradores, tanto de la prensa escrita como radial y televisiva, a tratar de buscar palabras y expresiones que puedan trasmitir la intensidad del momento.
Pueden imaginarse cómo narrar un gol en una final de la Copa Mundial. Es indescriptible la pujanza de este hecho y las palabras que conocemos pueden quedarse cortas para trasmitir todo lo que signifique ese gol.
En realidad hace mucho tiempo que yo quería escribir sobre este tema porque me avergüenza oír y leer los disparates tan grandes que a diario utilizan los cronistas deportivos. Y no pretendo que crucifiquemos a nuestro colegas, pero si es importante que ellos sepan la importancia de su labor para lograr un uso más adecuado del idioma español en las páginas de deportes.
Los problemas más graves que existen en el lenguaje deportivo incluyen ciertos aspectos gramaticales tales como el uso arcaizante de tiempos verbales con el imperfecto de subjuntivo, la confusión entre la transitividad y la intransitividad de los verbos, la eliminación de artículos en ciudades y nombres, la eliminación de pronombres reflexivos enclíticos dando lugar a verbos intransitivos (entrenar, calentar, alinear), el cambio del significado gramatical de las preposiciones, la presencia de casos de dequeísmo, problemas de género.
Pero es en el nivel léxico donde se da un mayor abuso del idioma por la abundancia de errores lingüísticos, que casi siempre son consecuencia de la haraganería: alante (adelante), histórico (memorable), señalizar (señalar).
Muchas de estas creaciones léxicas en ocasiones siguen modas generales, entonces forman creaciones específicas o generan disparates y llegan a producir sinónimos inventados, como zapatazo para competir con chut, chutazo, tiro, disparo.
Se añade la presencia de neologismos innecesarios al contar con un término equivalente en español, también la confusión entre anglicismos y galicismos , todo lo cual conduce al destrozo lingüístico.
Creo que se debe buscar un justo equilibrio entre el paroxismo deportivo, las grandes multitudes, la pasión por un equipo y la imperiosa necesidad de ser un profesional responsable en su condición de comunicador social.
A veces no es necesario decir muchas cosas rimbombantes para trasmitir la energía del momento basta un alarido que clame GOOOOOOOOOL y todos entenderán lo que se quiso decir. Anotemos un tanto al equipo de los defensores la lengua española y dejemos en el campo, en su condición de derrotados a los asesinos del idioma.