- Columna del miércoles 13 de noviembre de 2002
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Tengo en mis manos la carta del señor Emilio Cerrato quien habla sobre varios temas y todos muy interesantes, pero como nuestro espacio es pequeño hoy sólo abordaremos el referido a los pozos y su clasificación.
“Estimada señora permítame saludarla y felicitarla por los excelentes artículos que publica en el prestigioso rotativo LA PRENSA. Soy un asiduo lector y coleccionista de su columna, en un afán de enriquecer mi dicción, ortografía y buen uso de nuestro lenguaje. Pienso que a mis 80 años nunca es tarde para asimilar nuevos conocimientos”.
“Deseo exponer una frase que equivocadamente utilizan muchos periodistas al referirse a algún pozo ubicado en cualquier propiedad y construido por una empresa que se dedique a ello, usando el sistema de perforación para extraer el agua, por medio de una bomba manual o eléctrica, a dicho pozo no puede llamársele pozo artesiano, que es aquel donde el agua fluye a presión procedente de una capa permeable subterránea que se encuentra ubicada comprimida entre dos capas impermeables, el agua emana por sí misma, sustentando el surtidor natural por el principio de los vasos comunicantes, no es necesario el empleo de alguna otra energía exterior. Por ende a los pozos construidos que usan bombas debe llamárseles pozos perforados.”
En efecto al consultar el diccionario nos encontramos que pozo artesiano es aquel horadado por una sonda y cuya agua suele surtir a gran altura sin necesidad de emplear una bomba. Vale la aclaración para quienes suelen referirse a los pozos perforados que emplean energía eléctrica o de otro tipo para extraer el agua.
El señor Cerrato también alude al uso del punto y coma y al de Concejo cuando nos referimos a la municipalidad, aspectos que abordaremos en otra edición. Al igual que las preguntas hechas por Leonel Marín y Vicente Maltés, a quienes daremos curso en próximas ediciones. Muchas gracias por sus comentarios e inquietudes, los cuales nutren esta columna.