Algunos niños entran con falsos estereotipos, pero al final, mediante el dibujo, la pintura o escritura expresan maravillas de la hermandad entre Nicaragua y Costa Rica.
El Museo de Arte Costarricense (MAC), por medio del área de educación y proyección que dirige Vivian Solano, imparte desde hace más de un mes charlas educativas entre niños de la escuela de Lomas del Río de Pavas, al oeste de la capital.
Durante la mañana, entre lunes y viernes, al MAC asisten grupos de niños a quienes los maestros Arelys Herrera y Mario Solano le explican que la cantidad de nicaragüenses en el país no es tanta como aquí se piensa, que hacen un aporte importante a la economía del país, que son seres humanos iguales que otros o que el poeta Rubén Darío nació en la tierra de lagos y volcanes.
“Es un programa educativo con una dinámica de pregunta y respuesta, talleres con material didáctico como crayolas, lápices y al final ellos, utilizando la técnica del collage, describen la hermandad entre ticos y nicas”, expuso Vivian Solano.
Es por ello que en varios murales ubicados en una pared del museo se observan dibujos, como un nacatamal nicaragüense y un tamal costarricense navegando por el lago de Nicaragua en un barco, o el volcán Arenal a la par del Momotombo, o frases como que los ticos y nicas estamos en un mismo corral y que sólo nos divide un río entre otros.
“Vienen pensando una cosa de los nicaragüenses, pero al final la idea les cambia y hablan maravillas de la hermandad entre costarricenses y nicaragüenses”, explicó Herrera.
“Como maestro y como persona es una experiencia bonita y gratificante”, añadió Mario Solano.
Estos talleres a niños estudiantes son complemento a la exposición de 30 obras que participaron en la primera bienal Conjunciones, que invita a reflexionar sobre la hermandad entre estos dos países, y que concluye el mes próximo.