LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

Hoy se cumplen

14
días

desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Ejército y libertad

Durante los días jueves y viernes de la semana pasada se realizó en Santo Domingo, República Dominicana, la Conferencia Regional de Doce Naciones del Proyecto Chapultepec Fuerzas de Seguridad y Periodistas; Una nueva Era. Este evento, en el cual participó un representante del Diario LA PRENSA de Nicaragua, fue organizado por el Ministerio de Defensa de República Dominicana y el Centro para la Libertad de Expresión de República Dominicana (CLERD), con el auspicio de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Y su propósito específico era “discutir y lograr un marco de entendimiento entre las fuerzas de seguridad y la prensa, relación que coadyuvará a reforzar la transparencia y la democracia”.

Hablando específicamente de Nicaragua, el tema y problema del Ejército siempre ha sido muy importante para los medios de comunicación, para la libertad de prensa y para la democracia y la libertad en general. Durante largo tiempo, las relaciones entre los militares y la prensa libre de Nicaragua —y por lo tanto con el Diario LA PRENSA, que desde 1926 ha sido baluarte de la lucha por la libertad de expresión y de prensa— no fueron fáciles, más bien han sido muy difíciles.

Nuestro concepto de lo castrense se inspira en el ideal republicano que tomamos del pensamiento democrático y libertario del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, para quien su arquetipo de militar era el general José Dolores Estrada, aquel gran nicaragüense cuya figura “se funda en el honor, en la honestidad, en el amor a la Patria y en las realizaciones de su propia espada”, como lo dijo el propio doctor Chamorro Cardenal.

Lamentablemente, pocas veces los militares nicaragüenses se ajustaron a ese modelo republicano. Desde el inicio de la dictadura somocista, en los años treinta del siglo XX, hasta el fin de la dictadura sandinista en 1990, el Ejército fue un cuerpo armado politizado y represivo, al servicio de partidos y caudillos civiles y militares. De allí que fuera justa la demanda que planteó el Movimiento Civilista de Nicaragua, al establecerse la democracia en 1990, de que se aboliera el Ejército y que en su lugar, como en Costa Rica desde la revolución democrática de 1948, y en Panamá y Haití posteriormente, se organizara una fuerte Policía Nacional incondicionalmente subordinada a las autoridades civiles elegidas por el pueblo.

La demanda del Movimiento Civilista no prosperó, pero en cambio el Ejército se sometió a un proceso de transformación para despolitizarse, despartidarizarse y profesionalizarse, para convertirse en una fuerza armada auténticamente institucional y republicana, y dejar por fin de ser un instrumento represivo de los gobernantes. A partir de entonces el Ejército asumió y ha desempeñado la función militar profesional que le corresponde en un sistema democrático, como defensor de la soberanía, la independencia nacional y la integridad territorial, así como en la lucha contra el crimen organizado transnacional, separado de la política y respetando escrupulosamente las libertades y derechos de todos los nicaragüenses.

Es importante señalar que ese proceso hizo posible que se produjera el acontecimiento histórico de la visita amistosa que el Comandante en Jefe del Ejército, general Omar Halleslevens, hizo al Consejo Editorial de LA PRENSA en el año 2005, al asumir el mando militar. Ésta ha sido la primera vez que un máximo jefe del Ejército visita LA PRENSA en plan de paz y de amistad con la libertad de prensa. Sin embargo ahora estamos sumamente preocupados, por la posibilidad de que el regreso de Daniel Ortega a la Presidencia de la República, con su estilo autoritario de gobierno y su temible intención de restaurar la dictadura en Nicaragua, arrastre al Ejército a un grave retroceso en su institucionalización republicana.

Recientemente el general Omar Halleslevens aseguró públicamente que el Ejército no ha sido presionado por el presidente Ortega, y que el proceso de su institucionalización y profesionalización militar no sufrirá retroceso. Esperamos que así sea. Y en todo caso estamos seguros de que las fuerzas democráticas del país y la prensa libre que es su principal baluarte, lucharán denodadamente y contra quien sea necesario para defender la institucionalidad y la neutralidad política del Ejército, de la misma manera que estamos defendiendo y defenderemos la libertad de expresión y de prensa para todos los nicaragüenses.

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