- Las nuevas tecnologías permiten convertir el tendido eléctrico en redes de telecomunicaciones. pero para que las distribuidoras se conviertan en telcos aún deben conocer el mercado
[/doap_box]
En Santiago, Leonardo Covalschi, gerente general de Synapsis, la consultora informática de Enersis, puede dar fe de que vivimos tiempos de convergencia. Es el encargado del Grupo Endesa en América Latina de probar que la red eléctrica, además de voltios, transporte una gran cantidad de bites.
“Hace tres años que aplicamos las tecnologías de PLC (Power Line Communications) para el desarrollo de redes inteligentes y su potencial es enorme: con un pequeño ancho de banda podemos tener un control en tiempo real de consumo de electricidad, cuentas y el estado de la red para 200,000 usuarios de Chilectra (la distribuidora de Enersis)”, explica Covalschi.
“Hoy ya ensayamos transmisiones de 200 Mbs para ofrecer valor agregado a nuestros clientes”. Y es que esos 200 Mbs por el tendido eléctrico pueden provocar una descarga de alta tensión para el mercado de las telecomunicaciones.
Por las características de la tecnología PLC, su promesa cae de madura: el desarrollo de servicios de triple play u otros de valor agregado sobre las redes eléctricas, las de mayor penetración del continente. La enumeración rápida de sus promotores incluye ciudades WiFi, televigilanci y todo tipo de control, “a costos realmente efectivos”, explicó Donall Pollack, secretario de la Universal Powerline Association, una de las entidades que buscan fijar los estándares para el servicio.
Con tanta virtud no es de extrañar que los analistas le avizoren un futuro explosivo. Para Telecom Trends International, el PLC o BPL (Broadband Power Lines) se encuentra en un punto de despegue geométrico. Según sus previsiones, el mercado mundial pasará de una facturación mundial de US$ 500 millones durante el 2007 para rondar los US$4.400 millones en el 2011. A tono con los datos del Grupo Endesa y sus 12 millones de clientes en la región, las iniciativas se multiplican eléctricamente.
La estadounidense AES, con ocho millones de usuarios en AL, hizo una experiencia piloto en Venezuela, donde instaló 350 módems en 51 edificios de zonas de alta densidad de Caracas, atendiendo a entre 3,000 y 3,500 hogares. Desde 2007, retirada del mercado venezolano, trasladó sus experimentaciones hacia algunos puntos de São Paulo, a través de sus subsidiarias AES Communication y Eletropaulo, logrando conexiones de 45 Mbs, con expectativas de alcanzar los 200 Mbs. Camino similar sigue su connacional Copel en el Estado de Paraná, que desde 2006 experimenta la tecnología a través de su subsidiaria Copel Telecomunicaciones, pese a brindar servicios sobre fibra óptica y otras tecnologías.
Mientras tanto, la Nueva Electricidad de Caracas mantiene la operación en estado de prueba técnica, y según los voceros ha presentado buenos resultados,
(c) 2008, AméricaEconomía. Todos los derechos reservados.
