- Todos los elementos de esas clásicas historias sobre detectives privados
Un par de detectives de poca monta. Una sensual mujer de pelo negro. Un trabajo fácil. Mucho dinero por éste. Sólo por cumplir con la típica rutina que usan para dar con esposos o esposas infieles. Suena demasiado bueno para ser verdad.
Uno de los detectives percibe algo feo en el asunto. Mujer hermosa, mucho dinero, un caso simple… hmm… señales de que algo no está bien. Pero su compañero Corvalán (Ricardo Darín), normalmente desencantado con la vida, se emociona con la bella fémina que los ha contratado, y decide correr el riesgo.
Este escenario evoca las clásicas historias de detectives del cine “negro” policiaco de los años cuarenta y cincuenta. La mejor expresión de estas cintas es el Halcón Maltes (1941), con Humphrey Bogart como el detective Sam Spade, inmortalizando la gabardina y el sombrero como los elementos imprescindibles en la vestimenta de un buen investigador privado.
Teniendo como escenario el Buenos Aires de 1952, La Señal es una buena versión argentina de ese cine “negro” policiaco, con personajes deprimentes y muy bien ambientada. Si busca un complejo caso criminal que ponga su mente a maquinar quién es el asesino, esta cinta no se lo dará. La trama en realidad es simple y predecible, exceptuando un inesperado desenlace, que en realidad se justifica adecuadamente dada la forma en que se van dando las pesquisas del caso.
Poniéndose por primera vez el sombrero de director, el conocido actor argentino Ricardo Darín cumplió muy bien con su promesa a su amigo y guionista de la cinta, Eduardo Minogna. Éste estaba previsto a dirigir La Señal, pero la muerte lo sorprendió antes de realizar el primer tiro de cámara, por lo que Darín asumió la batuta. Basada en la novela que él mismo escribió, Minogna dotó a esta historia de ricos e interesantes personajes que fueron satisfactoriamente asumidos por el reparto.
Quien se lleva las palmas definitivamente es Santana (Diego Peretti), peronista hasta los huesos y mañoso socio de Corvalán. Práctico y sin complicaciones, Santana es una de esas personas que no presentaríamos a nuestras familias como nuestro mejor amigo, pero al que confiaríamos investigar y luego decirnos con franqueza y desparpajo, aquellas cosas que normalmente los demás nos ocultan. La sobriedad de la actuación de Darín encaja perfectamente con la actitud simplista y pragmática de Peretti, dando pie a la mejor pareja de detectives privados en español que usted habrá visto.
