Este año el Día Mundial por la Libertad de Expresión se celebra en Nicaragua en un ambiente muy sombrío para la libertad de prensa y de mucha adversidad para los medios de comunicación y los periodistas independientes.
El Día Mundial por la Libertad de Expresión se celebra desde hace 17 años en casi todos los países del planeta, de acuerdo con una resolución aprobada en 1991 por la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), la cual escogió la fecha del 3 de mayo para conmemorar una Declaración por el Fomento de una Prensa Africana Independiente y Pluralista, que periodistas de toda África emitieron en Windhoek, la capital de Namibia.
Posteriormente, la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos adoptó una Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión, en la que se consagra enfáticamente el principio de que la consolidación y el desarrollo de la democracia depende precisamente de la existencia de la libertad de expresión. “Garantizando el derecho de acceso a la información en poder del Estado se conseguirá una mayor transparencia de los actos del Gobierno afianzando las instituciones democráticas”, dice la mencionada Declaración de Principios sobre la Libertad de Expresión, en la que se sostiene igualmente que “la libertad de expresión no es una concesión de los Estados, sino un derecho fundamental” de las personas y de los pueblos.
También la Declaración de Principios sobre la Libertad de Expresión señala que: “La censura previa, interferencia o presión directa o indirecta sobre cualquier expresión, opinión o información difundida a través de cualquier medio de comunicación (…), debe estar prohibida por la ley”. Y agrega que “las restricciones en la circulación libre de ideas y opiniones, como así también la imposición arbitraria de información y la creación de obstáculos al libre flujo informativo, violan el derecho a la libertad de expresión”.
Todos esos principios están contemplados también en la Declaración de Chapultepec sobre la Libertad de Expresión y de Prensa, que la mayor parte de los gobernantes y los principales dirigentes políticos de América Latina, incluyendo a Daniel Ortega, han firmado y se han comprometido a respetar y defender. Sin embargo, todo lo contrario está ocurriendo ahora en Nicaragua, a partir de que se instaló el nuevo gobierno del presidente Ortega, en enero del año pasado. Desde entonces en Nicaragua han venido ocurriendo múltiples actos de agresión contra la libertad de prensa, contra los medios de comunicación y los periodistas independientes. Esas agresiones han ido desde la pretensión de cobrar impuestos por la importación de papel, tinta y otras materias primas indispensables para la publicación de los periódicos —a pesar de que eso está prohibido por la Constitución Política de la República—, hasta la absurda condena por injurias que un juez sandinista impuso recientemente contra el director y el jefe de Redacción de LA PRENSA, Jaime Chamorro Cardenal y Eduardo Enríquez respectivamente. Además de eso ha habido presiones para la clausura de espacios televisivos de opinión, prohibición a algunos reporteros de entrar a sedes gubernamentales e incluso amenazas de muerte contra periodistas y el caricaturista de LA PRENSA.
Las agresiones contra la libertad de expresión y de prensa de parte del gobierno de Daniel Ortega, son repudiadas explícitamente por la ciudadanía democrática de Nicaragua, ante todo por las principales asociaciones profesionales de comunicadores, cuales son la Asociación de Periodistas de Nicaragua (APN) y la Unión de Periodistas de Nicaragua (UPN). En vísperas de este Día Internacional por la Libertad de Expresión, la APN se ha declarado en sesión permanente “para luchar junto a todas las organizaciones gremiales y el pueblo en general, en la defensa del derecho a la libertad de expresión”, mientras que la UPN denunció públicamente “el extremo peligro que actualmente se cierne sobre la libertad de expresión en Nicaragua, debido a las políticas autoritarias y represivas del actual Gobierno”.
La prensa y los periodistas independientes de Nicaragua estamos en pie de lucha. Y la celebración del Día Mundial por la Libertad de Expresión, este 3 de mayo, es una oportunidad para reiterar que la nueva dictadura de Daniel Ortega tendrá que pasar sobre nuestros cadáveres para volver a arrebatarle al pueblo de Nicaragua el sacrosanto e irrenunciable derecho a la libertad de expresión.