LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

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Primero de Mayo, mucho que celebrar

Algunos dirigentes sindicales y obreros han dicho que debido a la pésima situación económica en que se encuentran las clases trabajadoras, peor que en los años anteriores, en este Primero de Mayo en Nicaragua “no hay nada que celebrar”.

Quienes así piensan tienen razón, si por celebrar se entiende únicamente festejar, que es uno de los sentidos de esta palabra. Pero celebrar significa también conmemorar, realizar una actividad o una reunión con motivo de algo, según dice el diccionario de la lengua española. Y en este sentido sí hay motivos para celebrar o conmemorar este Día de los Trabajadores

En primer lugar es importante y necesario conmemorar los trágicos acontecimientos históricos que dieron origen a la celebración del Primero de Mayo como Día Internacional de los Trabajadores. Es decir, la lucha de los trabajadores organizados de Estados Unidos por la jornada laboral de ocho horas, bajo la consigna de “la triple ocho” (ocho horas de trabajo, ocho horas de educación y esparcimiento, y ocho horas de sueño y descanso), que fue reprimida violentamente el primero de mayo de 1886 en la ciudad de Chicago, y después de eso fueron ahorcados varios líderes obreros anarquistas.

En segundo lugar, es importante conmemorar las primeras celebraciones del Primero de Mayo en Nicaragua, que según historiadores obreros habrían ocurrido en la tercera década del siglo XX.

Y en tercer lugar, hay que celebrar el Día de los Trabajadores según sea la situación particular en que se encuentra cada trabajador y cada sector laboral: para festejar los que tienen un empleo que les permite ganarse la vida honradamente, para demandar la apertura de fuentes de empleo los que se encuentran desocupados, para protestar contra el alto costo de la vida y demandar mejores salarios, etc.

Por otra parte, los trabajadores en su condición de ciudadanos no son ajenos a los problemas políticos del país. Por ejemplo, ya sea como individuos o colectivamente por medio de sus asociaciones gremiales, los trabajadores democráticos aprovechan el feriado del Primero de Mayo para manifestarse públicamente en defensa de la democracia y de la libertad propia y de todos los nicaragüenses. De manera que en esta ocasión los trabajadores están cerrando filas con los partidos democráticos que luchan para impedir el restablecimiento de la dictadura en Nicaragua.

Pero también hay trabajadores y organizaciones sindicales que piensan y actúan como cuchillos de su propia carne y se identifican con los que quieren restablecer la dictadura. Muchos de esos trabajadores se precian de tener conciencia de clase y corean las consignas marxistas de sus dirigentes, pero en realidad actúan como una clase en sí, no como una clase para sí, para decirlo con palabras del mismo Carlos Marx. Estos trabajadores que apoyan a sus propios opresores, son instrumentalizados por quienes demagógicamente hablan en nombre de los pobres y dicen representar a los trabajadores, prometen la igualdad socialista pero en realidad han formado una nueva burguesía y oligarquía más codiciosa, más voraz y por lo tanto más explotadora que las antiguas clases ricas de la sociedad nicaragüense. Esta nueva clase opulenta de Nicaragua, a la que llamamos sandiburguesía o sandioligarquía, cuando logre consolidar su dictadura a quien más daño va a causar será a los mismos trabajadores inconscientes que la apoyan. Así ocurrió durante la dictadura sandinista de 1979 a 1990 y ahora ya son los trabajadores, sandinistas y no sandinistas, las principales víctimas del desastre económico, del autoritarismo y la corrupción que caracteriza al nuevo gobierno de Daniel Ortega.

“Mi parecer personal —dijo una vez el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal— es que aquí en Nicaragua establecer el socialismo sería repartir la miseria, pero que gradualmente se pueden hacer reformas profundas que lleven a un estado social más justo, sin miserables, con menos riqueza concentrada y con una base amplia de clase media acomodada. Esto lo he predicado constantemente y al mismo tiempo en LA PRENSA permito que los socialistas y los comunistas digan sus cosas, para que la gente escoja o mejor dicho sepa escoger y vea la realidad”.

Nada más oportuno en este Primero de Mayo, Día de los Trabajadores, cuando éstos han empeorado abruptamente por culpa de quienes ofrecen la fantasía socialista, que recordar ese pensamiento siempre vivo del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.

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