Los presidentes de los países centroamericanos, más el de República Dominicana y los de la alianza Alba, incluyendo a Cuba, se reúnen hoy en Managua supuestamente para aprobar una estrategia agroalimentaria basada en principios estatistas y populistas, los cuales ya fueron aplicados en países comunistas y causaron grandes hambrunas y terribles mortandades. Según se desprende de las informaciones de los medios sandinistas, en esta Cumbre Alimentaria de Managua se presentará el acuerdo que tomaron recientemente los mandatarios de los países del Alba para “desarrollar programas integrales de desarrollo agroindustrial en la producción de cereales…”, así como “crear la Red de Comercialización Alimentaria del Alba para evitar caer en manos de los intermediarios y especuladores”.
Resulta muy difícil de creer, que gobernantes serios y responsables como por ejemplo los de Costa Rica, Guatemala y República Dominicana, acepten esos disparates estatistas que donde ya fueron aplicados provocaron más escasez de alimentos y hambrunas generalizadas, tal como ocurrió en la Unión Soviética y China comunista. Aquí mismo en Nicaragua, para no ir tan lejos, esas mismas “políticas agroindustriales” que proponen ahora los gobernantes del Alba, cuando se aplicaron en los años ochenta arruinaron la agricultura y provocaron la más grande escasez y el mayor racionamiento de comida que se ha conocido en toda la historia nacional.
La Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN) ha cuestionado públicamente ese plan y trata de evitar que el gobierno del presidente Daniel Ortega cometa el tremendo disparate de aprobarlo y ejecutarlo. En ese sentido la APEN recuerda en un comunicado que “el libre mercado ha sido el principal impulsor de los incrementos en la producción que Nicaragua ha experimentado desde el año 1990 a la fecha. Que durante las últimas dos décadas se han establecido canales seguros y formales que han beneficiado al productor generando en él confianza y estabilidad en su operación para producir más y mejor. (…) Que de aplicarse políticas de control de precios, restricción de exportaciones y demás medidas proteccionistas agravarían esta situación de altos precios y escasez de productos, creando especulación, mercados paralelos, disminución en la producción y por lo tanto gran desabastecimiento en el mercado. (Y) que la propuesta de lanzar a Enabas como vendedor internacional, compite directamente con las empresas privadas exportadoras formales que durante años han operado en Nicaragua estimulando la producción, dando asistencia técnica y financiamiento a los pequeños productores”.
Cabe señalar al respecto, que el Secretario General de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), Angel Gurría, en un artículo publicado en París a principios de la presente semana, ha advertido que la crisis alimentaria debe enfrentarse y resolverse con “una mayor libertad para comerciar bienes y servicios… La sola reducción del 50 por ciento en ciertos sostenes de la agricultura y las manufacturas que distorsionan el comercio (tales como aranceles aduaneros, etcétera) redituarían una ganancia anual estimada en 44,000 millones de dólares que se reflejaría en el bienestar mundial”, asegura el secretario general de la OCDE, quien también ha expresado que: “Con una liberación absoluta de los aranceles aduaneros, los países en desarrollo, en particular, aumentarían su PIB per cápita en un dos por ciento anual”.
En realidad, Nicaragua no tiene por qué sufrir una crisis alimentaria, pues por su propia naturaleza y cultura económica es un neto productor de alimentos. Incluso podría producir cuatro veces más alimentos que en la actualidad. Lo único que hace falta es trabajar la tierra y habilitar a los agricultores para producir los alimentos necesarios para el autoabastecimiento de la población nacional. Pero también permitir el comercio libre de los granos básicos, tanto dentro del país como a escala internacional. Sólo de esa manera la crisis alimentaria se puede convertir en una oportunidad para Nicaragua, en vez de que sea un castigo para la población, sobre todo para la gente con menos posibilidades económicas. Ciertamente, nada de lo que se acuerde en esta Cumbre podrá servir para algo positivo en el caso de que se prohíba a la gente producir libremente y comerciar en libertad el fruto de su trabajo. Esto es lo único que le puede permitir al país salir de la pobreza, el atraso y la dependencia.