- Reporte de Interpol refuerza el temor ante las compras de armas de Chávez y sus lazos con las FARC
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Estados Unidos y Colombia han estado preocupados desde hace tiempo por los refuerzos militares de Venezuela, por sospechar que las armas podrían caer en manos de los rebeldes colombianos narcotraficantes. Ahora tienen motivos documentados, certificados por Interpol.
Los archivos de computadoras del jefe rebelde “Raúl Reyes”, incautadas tras un ataque armado colombiano a un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en Ecuador, el pasado 1 de marzo, que la agencia policial internacional autenticó el jueves, sugieren que un enorme acopio de armas del presidente venezolano Hugo Chávez podría beneficiar a las guerrillas izquierdistas.
Venezuela está comprando aviones de guerra rusos, helicópteros y aviones ligeros chinos. Está produciendo vehículos blindados, a los que se pueden montar proyectiles tierra-aire, planeando la construcción de la primera fábrica de fusiles Kalashnikov en Sudamérica e invirtiendo en cohetes, balas, fusiles de asalto, fusiles de precisión y equipos de visión nocturna.
Chávez dice que su único propósito es precaverse de una invasión estadounidense, no abastecer a las FARC.
“Nosotros no vamos a agredir a nadie, pero siempre lo digo, que nadie se equivoque con nosotros”, afirmó Chávez ante los soldados que celebraban el aniversario de su retorno al poder después de un golpe fallido en el 2002. “Nuestra patria está amenazada permanentemente por el imperialismo, permanentemente habrá planes contra Venezuela, contra el pueblo y contra la revolución. Debemos continuar fortaleciendo la capacidad defensiva”.
Pero analistas militares dicen que es Colombia la que debe temer por los 100,000 fusiles rusos, 5,000 fusiles de precisión y los misiles que está acumulando Venezuela.
“Ese es el tipo de armas que las FARC hallaría interesante, puesto que son las herramientas estándar de la guerra de guerrillas”, observó John Pike, un analista militar de GlobalSecurity.org.
Autoridades militares estadounidenses dicen que la proliferación de armas supera con creces cualquier amenaza que Chávez pueda enfrentar en la región. “Nos preocupa seriamente esta gran cantidad de adquisiciones”, dijo recientemente el teniente general Glenn Spears.
Los gastos militares de Chávez no figuran en el temario de una cumbre de líderes latinoamericanos y europeos en Lima, el viernes, que se centrará en los precios de los alimentos, el cambio climático y la pobreza. Pero como Chávez y el presidente colombiano Álvaro Uribe estarán presentes, es probable que se planteen.
Uribe se limitó a decir que estaba satisfecho con el informe de la Interpol. Chávez, que niega haber financiado o armado a los rebeldes, calificó de “ridículo” el informe. Los documentos sugieren que Venezuela se preparaba a extender a los rebeldes un préstamo por 250 millones de dólares y ayudarles a conseguir armas rusas y posiblemente misiles para usar contra los aviones militares colombianos.
Rusia y China se han convertido rápidamente en los principales abastecedores de armas a Venezuela.
