- Alfaro exponía el título en Japón esta madrugada
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No sé si usted estuvo entre quienes se desvelaron esta mañana. Ojalá hayan sido muchos, pero mejor aún, ojalá la levantada haya valido la pena.
Como usted sabe, para cuando este periódico llegó a sus manos, ya José “Quiebra Jícara” Alfaro habrá concluido la exposición de su título mundial ante Yusuke Kobori, en Japón.
Las 15 horas de diferencia entre Japón y Nicaragua nos colocaron en este conflicto: escribir sobre una pelea que nos interesaba mucho, pero que no podíamos llevar en esta edición.
Sin embargo, basados en la preparación que consiguió Alfaro, en su disciplina y sentido de responsabilidad, nuestra apuesta estaba de su lado desde antes que sonora la campana.
Un país tan convulso y a ratos epiléptico como el nuestro, acorralado por una crisis de valores que ataca por todos lados, necesita de buenas noticias, y ojalá Alfaro haya provocado una así.
Alfaro es esencialmente un golpeador, un hombre que recurre a su fortaleza para imponer el orden, pero que ha tenido que trabajar duro en otros ámbitos como su defensa y el ritmo que debe imprimir a sus agresiones.
La esperanza que todos teníamos antes que Alfaro subiera al ring era la de verlo aumentado y corregido, combinando mejor y con más frecuencia, no abriendo mucho su defensa y concentrando su ataque en los bajos para restarle movilidad al japonés Kobori, sin poner todo el énfasis en la cabeza del rival.
Probablemente nadie esperaba un combate fácil, pero sí deseábamos uno en el que el nica ganara con toda legitimidad.
