- La comandante “Karina” tiene en su haber masacres, secuestros y hasta se le acusa de matar al padre de Uribe
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Por sus “méritos” la guerrillera Nelly Ávila Moreno, alias “Karina”, había llegado a ser la única mujer en dirigir un frente del grupo terrorista Fuerzas Armadas de Colombia, la guerrilla más vieja de América Latina.
Considerada una de las dirigentes más crueles y sanguinarias de las FARC, “Karina” aseguró el lunes, tras entregarse a las autoridades, que ese grupo está fracturado y negó haber participado en el asesinato del padre del presidente colombiano Álvaro Uribe, el empresario Alberto Uribe Sierra, en 1983.
“Karina” pasó los últimos quince días rodeada por tropas en las montañas de Antioquia, ya prácticamente sin hombres bajo su mando, y no resistió más y decidió rendirse el domingo, según las autoridades.
“No conozco la situación (de las FARC) a nivel nacional, pero sé que están resquebrajados”, dijo la mujer de unos 45 años, en rueda de prensa en Medellín (noroeste).
Ávila señaló que desde hacía dos años “no tenía comunicación con el resto de la dirección” del Frente 47 de las FARC, que comandó hasta 2002, cuando fue relegada en la línea de mando.
“De los miembros del secretariado (cúpula) no sé nada”, agregó “Karina”, confesando que se rindió el domingo por la “presión” del Ejército y por temor a correr la misma suerte de “Iván Ríos”, su jefe y miembro del alto mando rebelde, asesinado en marzo por un subalterno para cobrar la recompensa del Gobierno.
“Como había tanto dinero por mí, eso me ponía a pensar mucho”, afirmó “Karina”, por quien el Gobierno ofrecía un millón de dólares, parte de lo cual será pagado a informantes, según el Ministro de Defensa, Juan Manuel Santos.
La insurgente de 45 años fue la jefa del Frente 47 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, que azotó durante la última década los departamentos de Antioquia y Caldas, en la rica zona cafetera del oeste del país y ahora está totalmente diezmada.
Ávila negó haber participado en el crimen de Alberto Uribe, padre del actual mandatario, quien sindica a las FARC del asesinato, aunque ese grupo lo atribuye a venganzas entre narcotraficantes.
“Esa versión circula desde hace mucho tiempo y está dentro de su prontuario, pero no podría decir si es así o no”, alegó el ministro Santos.
Ávila es acusada de cuatro masacres cometidas en la región de Urabá (noroeste) entre 1994 y 1996, y de decenas de secuestros y ataques a la fuerza pública.
Entre estos últimos se le atribuye la toma de un batallón en Juradó en diciembre 1999, en la que murieron 25 militares y 12 fueron secuestrados.
En diciembre de 2005 comandó un ataque a la Policía en San Marino (noroeste) con saldo de ocho policías muertos y 30 retenidos (liberados después), según las autoridades.
“Se caracterizaba por su crueldad y audacia, por las masacres y los golpes que dio a lo largo de 20 años en la guerrilla, por eso era un objetivo militar muy importante”, dijo el ministro.
Pero “Karina” negó ser una persona “sanguinaria” y afirmó que la acusan injustamente de varios crímenes.
De aspecto recio y herida varias veces en combate, Ávila y su pareja se entregaron al servicio de inteligencia (DAS) en el poblado de Argelia, departamento de Antioquia, donde fue recogida por un helicóptero militar.
PIDE A “TIROFIJO” ACEPTAR UN PROCESO DE PAZ
La guerrillera llamó a sus ex compañeros a desmovilizarse, confiando en que recibirán beneficios jurídicos, y le pidió al fundador de las FARC, Manuel Marulanda (“Tirofijo”) aceptar un proceso de paz.
Varias de sus acciones ocurrieron cuando Uribe fue gobernador de Antioquia (1995-97), por lo que su captura era una prioridad para el Presidente.
La rendición de Ávila se añade a una serie de golpes sufridos por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia en los últimos siete meses, de los cuales el principal fue la muerte de su número dos, “Raúl Reyes”, durante un bombardeo colombiano en Ecuador el 1 de marzo.
También se le atribuye el secuestro del ex congresista Oscar Tulio Lizcano, ocurrido en agosto del 2000 en Caldas y quien forma parte del grupo de 40 políticos, soldados, policías y extranjeros que las FARC pretenden canjear por cerca de medio millar de rebeldes presos
La facción de “Karina”, que en sus mejores tiempos tuvo unos 300 integrantes, quedó reducida a menos de 50, según analistas.
Los mismos creen que el Frente 47, creado en 1995, estaba casi disuelto en marzo último cuando “Iván Ríos”, uno de los miembros de la cúpula de las FARC, que trataba de recomponerlo, fue asesinado por sus guardaespaldas para cobrar la recompensa.
