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Cuando en 1998 el brasileño Rinaldo Botelho vio que la multinacional en que trabajaba como gerente general cerraba sus puertas, nunca se imaginó que le estaban dando una oportunidad de oro para convertirse en empresario. “Lo que pasó fue que los clientes sudamericanos de la fábrica fueron obligados a importar los mismos productos directamente desde […]

Cuando en 1998 el brasileño Rinaldo Botelho vio que la multinacional en que trabajaba como gerente general cerraba sus puertas, nunca se imaginó que le estaban dando una oportunidad de oro para convertirse en empresario.

“Lo que pasó fue que los clientes sudamericanos de la fábrica fueron obligados a importar los mismos productos directamente desde Estados Unidos, lo que en la época elevó los costos y los plazos de entrega y les dejó muy insatisfechos”, cuenta.

Entonces, Botelho se llenó de valor. Contactó a un socio y a los mejores funcionarios de la antigua fábrica para montar Fastweld, una empresa especializada en la fabricación de materiales para soldaduras exotérmicas (a través de una reacción química con calor) y barras de cobre. Además, distribuye productos para montajes eléctricos y de telefonía.

Pero tampoco fue fácil para la empresa volverse competencia de la multinacional estadounidense de sistemas de protección eléctrica. En ese segmento, donde la seguridad es el alma del negocio, fue necesario presentar certificación ISO —“obtenida con el apoyo financiero del Gobierno estatal”, señala— y ensayos de productos en línea con las normas internacionales.

Hoy la empresa posee 300 clientes en Brasil, además de presencia en Argentina, Uruguay, Chile, Ecuador, Centroamérica y Cuba, países que representan casi la mitad de las ventas de la empresa. “Si en Brasil ganamos por precio, en el exterior ganamos por calidad”, dice Botelho.

Otra diferencia, según él, es el esmero que ponen en ofrecer no sólo asistencia técnica, sino también entrenamiento para los trabajadores que usarán sus productos.

“Es más difícil y caro cuando se es pequeño, pero es importante a largo plazo”. En 2007 Fastweld creció un 35 por ciento, y como la tendencia de la región es de grandes inversiones en infraestructura, Botelho confía en crecer aún más. Por eso tiene planes de abrir una filial en otro país, aunque no quiso revelar cuál.

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