No es un mercado nuevo, pero ha crecido de forma explosiva en Europa, Japón y Estados Unidos. Y a pesar de que trabajar con el segmento de productos orgánicos aún es un desafío en América Latina, la euforia y la cultura por el tema en los grandes mercados ya se reflejan en la región.
Sobre todo gracias a iniciativas como la de la ingeniera bioquímica mexicana Guadalupe Latapi, quien después de concluir una maestría en la Universidad de California, Davis, decidió regresar a su país para desarrollar el potencial de los productos orgánicos.
“Me asocié a un productor del sector lácteo y comenzamos el negocio, asesorando productores a certificarse y elaborar una estrategia de comercialización y desarrollo de productos”, señala Latapi.
Aires de Campo comenzó a operar en 2001 con seis productos lácteos (por ejemplo leche, queso y yogur), lo cual se multiplicó hasta los actuales 400 productos, entre ellos jugos, café, helados de nieves, amaranto. Además, tiene una compleja red de productores que incluyen comunidades indígenas y cooperativas de campesinos.
Para eso cuenta con un equipo que incluye agrónomos, nutricionistas y diseñadores, responsables de la creación de los envases de Aires de Campo, con lo cual los productos son embalados en su origen. “Nuestro principal enfoque es concentrarnos en almacenaje y la logística”, comenta Latapi. Los productos son comercializados en las dos tiendas de la empresa en la capital mexicana y en redes de tiendas como Wal-Mart, Superama y Comercial Mexicana.
Este año, Latapi espera alcanzar ventas de 3.7 millones de dólares, un 20 por ciento más que en 2007, en varios frentes.
