- Narra la historia del pintor César Caracas, obligado por el gobierno sandinista a exiliarse en Miami
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Sufrió cárcel y restricciones para continuar desarrollando su arte. Esas circunstancias obligaron a César Caracas, a los 50 años de edad y con una carrera establecida como pintor, muralista y escultor en su natal Nicaragua, a exiliarse en Miami, por no compartir las ideas del régimen sandinista en los años ochenta.
Ese testimonio es parte de la historia que la escritora Mariadilia Martínez de Caracas publica en el libro autobiográfico El arte no se puede someter, que escribió en homenaje a su esposo y presentó a la comunidad en Miami el fin de semana último.
Caracas, considerado uno de los mejores pintores y muralistas de la época contemporánea latinoamericana, reside en Miami desde hace 23 años. La autora revela la vida, obra, éxitos y circunstancias adversas que ha vivido el artista, quien enfrentó cárcel y exilio por no someter su arte a ideologías. Además, ilustra al lector sobre la técnica, la temática y el origen de las pinturas de Caracas.
Es precursor del muralismo en Nicaragua y en Latinoamérica, de la década de los cincuenta, pero no ha recibido el reconocimiento a su obra artística y al aporte que ha hecho a la pintura, al muralismo y a la cultura nicaragüense.
El veterano periodista Nicolás López Maltez expuso el drama que viven los grandes talentos en Nicaragua.
ANTES QUE GUAYASAMÍN
“Recientemente, mi ex profesor Guillermo Rothschuh Tablada me obsequió el libro Tela de Cóndores. Es una dedicación al pintor suramericano Guayasamín y en el libro el profesor testifica que antes que Guayasamín, los murales estaban en el Instituto Ramírez Goyena; en 1954 —obra de Caracas— eran los precursores de ese tipo de pintura de protesta social y el principal de esos murales se llamaba La lucha espiritual del hombre. ¿Qué estamos diciendo? Que la estatura de César Caracas es de magnitud continental y que si no se ha proyectado es por lo que dijo Rubén Darío: Nicaragua, aunque tengamos alas no hay aire para volar, ese es el drama de los grandes talentos artísticos”, señaló López Maltez.
En su intervención, López Maltez dijo que el talento nicaragüense es aprovechado por artistas de otros países y recordó una anécdota que vivió al entrevistar al escritor colombiano Gabriel García Márquez.
“Una vez entrevisté a García Márquez en Panamá y él me confesó tranquilamente que parte de su libro Cien años de soledad estaba basado en los cuentos de Adolfo Calero Lugo, particularmente los personajes del cuento Polvo de Oro. Esos cuentos —la obra de Calero— y el autor son bastante desconocidos por la Nicaragua de hoy, pero que es un monumento internacional; ese hombre sirvió de base para parte de Cien años de soledad, y él –García Márquez— ni siquiera lo menciona”.
“El problema de Nicaragua, tan minimizada en el mundo, es que los grandes talentos de Nicaragua han servido para que otros de países menos grandes, o de regular tamaño, se aprovechen del talento nicaragüense”, expresó el periodista.
PERSEGUIDO POR PINTAR
Para César Caracas, la obra El arte no se puede someter revela el sufrimiento y el atropello del talento en su propia nación, “lanzados al olvido porque no se acepta a los hombres y mujeres que tienen la capacidad de pensar”.
“Eso es lo que ha pasado, es lo que me pasó a mí, nunca imaginé que iba a sufrir las consecuencias de un sistema a pesar que lo único que he hecho es pintar, nunca he hecho otra cosa; pero los sistemas que imponen el terror para (detener) el pensamiento, me hicieron sufrir cárcel durante la época de Somoza y posteriormente con el régimen sandinista”.
Pero fue el gobierno sandinista, de los años ochenta, que le obligó a recurrir al exilio. Un drama que para Caracas se vuelve a repetir en la actualidad con el retorno al poder del sandinista Daniel Ortega. “Ya está dando todos los síntomas de lo que es y será su administración de Gobierno”.
