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El maquiavelismo de los caudillos

La cancelación de las personalidades jurídicas del MRS y del Partido Conservador y su exclusión de la contienda electoral municipal del 9 de noviembre próximo, aunque haya sido una decisión que el Consejo Supremo Electoral tomó por recomendación de los caudillos pactistas, Daniel Ortega y Arnoldo Alemán y con el consentimiento de la cúpula del PLC, no beneficia sino que más bien perjudica la candidatura de Eduardo Montealegre a la Alcaldía de Managua y los demás candidatos liberales y del mismo PLC en todo el país.

En el caso de la eliminación del MRS, sin duda que ésta favorece directamente al Frente Sandinista porque no tendrá competencia en el ala izquierda del electorado nacional. Los votos que recibiría el MRS en todo el país y particularmente en las plazas fuertes del sandinismo, podrían ser tantos que asegurarían la derrota electoral del FSLN, si se considera que la popularidad del presidente Ortega se ha derrumbado incluso entre los votantes de su mismo partido, porque su desastroso gobierno es dañino para tirios y troyanos. Por eso es que el Consejo Supremo Electoral eliminó al MRS del cotejo electoral.

En lo que se refiere a la eliminación del Partido Conservador, se podría razonar que igualmente beneficia al PLC y sus aliados, incluyendo al Movimiento Vamos con Eduardo, porque ya no tendrán esa competencia en el electorado de derecha y democrático del país. No obstante —y aunque en elecciones municipales no se debe menospreciar ni siquiera al adversario más pequeño— a juzgar por las encuestas y por la reciente historia electoral sería muy poca la votación de los candidatos verdes, máxime que en la misma alianza liberal participa una parte importante del Partido Conservador. Inclusive, la alianza electoral de los liberales podría perder más votos por el efecto indirecto de la eliminación legal del MRS y del Partido Conservador, que por la participación de éste en las próximas elecciones.

Ciertamente, muchos ciudadanos democráticos asocian o podrían vincular a Eduardo Montealegre con la maquiavélica colusión de Alemán y Ortega contra el MRS y el Partido Conservador, y negarle el voto por eso a los candidatos liberales. La intención de embarrar a Montealegre con el lodo de esa maniobra se advierte en el hecho de que no fue por iniciativa propia que el Consejo Supremo Electoral canceló la personalidad jurídica al MRS y al Partido Conservador, sino a petición del vicepresidente arnoldista del PLC, Wilfredo Navarro, quien además declaró que lo había hecho por instigación de Javier Vallejos, un diputado conservador aliado de Eduardo Montealegre, quien rechazó enfáticamente la incriminación. En realidad, si el interés en eliminar al Partido Conservador era que no le restara votos a los candidatos liberales, ¿por qué Navarro solicitó también la cancelación de la personalidad jurídica del MRS? ¿Acaso éste no iba a quitarle votos al FSLN y por lo tanto a favorecer al PLC?

Está más que claro, que con la liquidación legal del MRS y el Partido Conservador se pretende denigrar a Montealegre y sus aliados, debilitar sus candidaturas y facilitar el triunfo del FSLN, vale decir del presidente Ortega, dado que estas elecciones municipales tendrán una significación plebiscitaria para el gobernante sandinista. Sin embargo, personas poco informadas de las intrigas de la politiquería criolla podrían preguntarse: ¿Y qué sentido tiene que Alemán y la cúpula del PLC quieran que su partido pierda las elecciones y que las gane el FSLN? La respuesta es sencilla. Es que si Alemán no le hace el juego a Ortega, éste lo enviaría a la cárcel a cumplir de verdad la pena de prisión que pesa sobre él; y además está de por medio el temor de los miembros del entorno de Alemán y la cúpula del PLC, a perder bienes y privilegios adquiridos al amparo del poder.

El efecto negativo de la maquiavélica maniobra de los pactistas ya se ha hecho sentir, en la acusación que le hacen a Montealegre de ser cómplice de Alemán y en los llamados a la abstención en las elecciones de noviembre. Y si este llamado abstencionista cobrara fuerza, habría que dar por descontado el triunfo electoral del Frente Sandinista, la consolidación de Daniel Ortega en el poder y el avance del siniestro plan de restablecer la dictadura en Nicaragua. De lo cual el único o el principal responsable sería la cúpula pactista del PLC, con Arnoldo Alemán a la cabeza.

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