- La palabra tomó fuego bajo la pluma de una poeta y sus cenizas se dispersan en cada página de este libro
Bienvenidos a la Casa de Fuego, segundo poemario de la escritora, periodista y editora de La Prensa Literaria, Marta Leonor González.
Ella abrió sus puertas la noche del viernes a quien quisiera compartir en el Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica (INCH) un paseo por los pasillos grises de la vida, las casas viejas y olvidadas donde se tejió el inicio de nuestra historia, o en los recuerdos polvosos de una niñez que muere a diario bajo las inclemencias del tiempo y las realidades sociales.
Los anfitriones de la noche, Daysi Zamora y René González, del INCH, elogiaron el trabajo y el mensaje enérgico de la autora que no pierde una línea en sus versos para expresar su inconformidad con las injusticias, los abusos y las violaciones a los derechos de la vida, la felicidad y la mujer.
“Es importante que aprendamos a ver el mundo con nuevos ojos, y esta mujer nos da la oportunidad de interiorizar en los rincones oscuros y casi siempre negados por todos, para recordarnos que llevamos cristales rotos en el interior que pueden ser juntados solamente si volvemos a esos tiempos de infancia a través de los espejos cotidianos en la niñez nicaragüense”, señala Zamora.
VÍDEO-POESÍA
Además de innovar con su estilo bravío, directo, osado y explosivo, Marta Leonor González también rompió esquemas con su presentación.
Al presentar su libro, de manera tradicional al declamar un par de poemas, mostró la esencia de su nueva creación con imágenes.
Así es. El lanzamiento de su libro tuvo como complemento perfecto, un vídeo que narró fragmentos de historias, transmitió nostalgia, ira o tristeza y mostró pinceladas de inocencia y esperanza plasmadas con dureza en los más de cincuenta poemas de la obra.
Vídeo que se valió de la sutil y tierna imagen de una niña vestida de blanco, que paseaba por escenarios decadentes, brincaba por los campos o contemplaba el mar y que atrapaba con sus historias sin ni siquiera hablar.
Y así, luego de un descanso de años, luego de la elaboración de su primer poemario, Huérfana Embravecida, Marta Leonor nos regala las llaves de la casa que todos llevamos dentro, donde caben los retratos rotos de seres queridos, recuerdos en agonía de una infancia turbia, la imaginación perdida en el convulsionante mundo en que vivimos, pero también las esperanzas y sueños que se arrastran abriéndose paso en las ruinas de la sociedad.
