- Hoy los nicaragüenses celebran a los hombres que han cambiado pañales, se han desvelado y han llevado el sustento a sus hijos. Les dejamos el perfil de tres papás famosos, pero relatado a través de sus hijos
Son hombres que dieron vida, pero son también amigos, cómplices, héroes y los que se encargan de reprender cuando es necesario. Para rendir homenaje a los hombres que una vez decidieron convertirse en responsables de la vida de otras personas, buscamos a algunos papás para que compartieran sus historias.
UN PAPÁ DISEÑADOR
Fernando Fuentes Fraile, diseñador venezolano radicado en Nicaragua, tiene tres hijos: María Corina, de 17 años; Fernando, de 16, y Tomás, de 11.
Para Fuentes, la primera vez que fue papá fue “muy extraño”. “Eran casi las 11:00 de la noche cuando nació Corina. Estaba muerto de la emoción, me acuerdo que fuimos tres veces al hospital, creyendo que ya se había roto la fuente y nada”, cuenta.
Pero la segunda ocasión fue aún más extraña, por un divertido incidente. “Yo no pude ver nacer a ninguno de mis hijos, y con suerte, porque si no me hubiera desmayado”, dice entre risas.
Fuentes, como todo papá impaciente, se quedó afuera esperando. “Cuando vi al primer bebé lo quedé viendo un gran rato y dije: “Es igualito a mí”, pero para mi sorpresa ¡ése no era mi bebé!, hasta al rato me llevaron al mío”.
María Corina cuenta que admira a su papá “por todo lo que hace por nosotros, me encanta lo gracioso que es y que siempre le ve el lado positivo a las cosas”. Tomás, el menor de los hijos, dice que “se le puede contar de todo y es más que un papá”.
UN PAPÁ MUY TRABAJADOR
En su casa vive rodeado de mujeres. El periodista deportivo Edgar Tijerino tiene seis hijos, de los cuales cinco son mujeres. En su primer matrimonio tuvo un hijo y una hija y actualmente vive con tres de las cuatro hijas de su segunda relación.
Su hija mayor es Helen, de 34 años; luego sigue Camilo, de 28; y después cuatro más: Tania, de 26; Tamara, de 23; Tatiana, de 19; y María Auxiliadora, de 17.
Para María Auxiliadora, la menor de todas, su papá es digno de admirar “por la persona que es ahora, después de todo lo que ha pasado”. Pero papá tiene un pequeño pecado: “¡Nunca recuerda los cumpleaños! Mi mamá tiene que recordarle”, cuenta Tatiana.
Edgar dice que dos de sus hijas nacieron en el momento en que él estaba trabajando en el programa Doble Play. Entonces, en broma, le decía a su esposa que a una de ellas le pusieran de nombre Doble Play. Luego, otra de sus hijas nació cuando estaba en el noticiero Extravisión. “El doctor me dijo que me daba tiempo de hacer el noticiero y regresar a ver nacer a mi hija. Pero cuando volví, ya había nacido. Y otra vez se hizo la ocurrente broma de proponer que su hija se llamara Extravisión. “Me hubieran matado si les hubiera puesto ese nombre”, cuenta entre risas.
UN PAPÁ QUE INSPIRA
Más allá de los escenarios, y su pasión por la música, Alejandro Mejía y su padre Luis Enrique Mejía Godoy comparten el amor y la sensibilidad por la vida.
“He tenido la suerte de contar con un padre incondicional que se ha convertido a través de los años en uno de mis mejores amigos”, asegura Alejandro.
Él califica a su padre como un hombre perseverante, entregado y con una determinación envidiable.
“Es una persona abierta a las críticas y transparente con sus pensamientos y acciones. Esa sensibilidad humana que le caracteriza y lo convierte en el gran cantautor y músico que es, y que en algún momento quisiera ser”, confiesa Alejandro.
Alejandro Mejía, también es padre. La pequeña Andrea Mejía es una hermosa y enérgica niña que refleja en su sonrisa pícara y expresiva mirada la herencia de ese amor y carisma dentro de la familia Mejía.
“Ser padre para mí es una experiencia maravillosa. Se trata de la responsabilidad de otra personita a quien debes educar y proteger, es saber que la vida te da grandes regalos”.
