Opinión
“No hay que temer a los que tienen otra opinión, sino a aquéllos que tienen otra opinión pero son demasiado cobardes para manifestarla.
Magistrados en contienda
Es una lástima que algunos magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) estén ventilando públicamente asuntos internos. Tal es el caso del magistrado Sergio Cuarezma Terán, que ha “denunciado” a otros colegas porque no quieren nombrarlo presidente de la Sala Civil. Este litigio público ha provocado que el pueblo, inversionistas del capital nacional e internacional, etc., tenga desconfianza en el Poder Judicial. Esta discordia pública empaña al Poder Judicial y no está siendo vista con buenos ojos por el mundo y el pueblo.
Da la impresión de que este debate público, que no debería estarse dando, es promovido por intrigantes y elementos detractores que pretendan desprestigiar a través de interpósitas personas la administración de justicia, como un cumplido contra el actual mandatario y el FSLN; porque para todo el Presidente es el culpable.
¿Qué resuelven con estar en dimes y diretes públicamente? Claro que nada resuelven.
El magistrado Sergio Cuarezma ha expresado que la mayor parte del tiempo algunos magistrados llegan a la Corte a degustar una taza de café y a comer galletitas y que las reuniones de la Sala Civil parecen sesiones de cartas donde se desmocha la justicia, entre otras cosas que ha externado. Con esto ha dicho todo.
Si lo dice un magistrado públicamente, es digno de preocuparse y hacer un compás de espera y preguntarse: ¿Qué es lo que está sucediendo en la Corte? ¿Por qué tan abiertamente se están vapuleando a diestra y siniestra?
Para finalizar. El 12 de agosto corriente, en el Canal 8 la magistrada Ligia Molina aclaró que el magistrado Sergio Cuarezma lo que está haciendo es desprestigiando y calumniando e injuriando a la Corte y lo llamó: “Magistrado injurioso y calumnioso”.
Los magistrados deben tener paciencia, calmar sus pasiones y pensar cuál sería la mejor solución al conflicto. Ellos mismos se están autodestruyendo y haciendo añicos al Poder Judicial. Es un hecho que no resuelven nada con estar señalándose, amenazándose, etc.
Es mucho mejor sentarse a dialogar, conversar para que impere el voto democrático en esa elección y cualquier otra.
Bayardo Quinto Núñez
Falsos profetas
Me pareció curiosa la reacción de Rosario Murillo a la denuncia de los pastores cristianos sobre las prácticas esotéricas y supersticiosas. Me recuerda la reacción de aquellos demonios que antes de precipitarse en un barranco increparon a Jesús cuando lo vieron llegar: “¿Qué quieres de nosotros Jesús de Nazareth? ¿Por qué quieres atormentarnos?”.
Se le olvida a Murillo que Cristo fue confrontativo siempre contra toda forma de opresión, mentira y orgullo.
A Rosario le gustan los profetas que con boca cerrada y complicidad con los opresores se sientan en sus mismos estrados.
A nosotros los cristianos no nos gustan esos falsos profetas, más bien son éstos, agentes de mayores calamidades y responsables de despertar la ira del Señor.
Nos gustan los que confrontan y denuncian abiertamente la mentira en todas sus formas y nos gusta que lo estén haciendo, aunque hayan tardado mucho.
Pero de todos modos, aunque todas las bocas estén cerradas, es la misma Palabra de Dios, la Sagrada Escritura la que ya la ha juzgado y la ha denunciado, porque quien practica el esoterismo, la magia, la superstición y que además lo difunde y lo obliga, ya ha elegido estar en contra del Evangelio, la Buena Noticia del Señor.
José Evaristo Portillo
Empresa sin rostro
Desde hace ya más de 15 días mi línea telefónica 249-8644 está sin tono y a la fecha estoy harta de estar reportando esta avería al 121 e inclusive presentándome personalmente a las oficinas de atención al cliente de Enitel, sin resultado alguno.
Cuando llamo al 121 una voz metálica, computarizada e impersonal me atiende y me despide con un “Gracias por confiar en Claro y Enitel”, que para cualquier nicaragüense con tres dedos de frente es un insulto y una bofetada a su inteligencia.
No obstante, y hay que decirlo, en las oficinas de atención al cliente unas muy educadas señoritas dan el rostro y tratan de salvar el prestigio de tan inoperante empresa.
Ahí me informan que mi reclamo ya tiene Orden de Reparación y que el problema según diagnóstico técnico es debido a fallas en el cable telefónico, que tengo que esperar a que mi problema sea resuelto y que en lo único que pueden ayudarme es enviando un correo al área técnica de Enitel para agilizar la reparación.
¿Y qué puedo hacer? Únicamente seguir esperando que a los sacrosantos funcionarios de Enitel se les ocurra leer y poner en práctica el manual de “Atención al Cliente” y rogar a Dios para que algún día aprendan a atender con prontitud los reclamos de los clientes con la misma celeridad con que envían las facturas y ejecutan los cortes telefónicos.
Mientras tanto ¿para qué seguir insistiendo con el 121 o visitando las oficinas de Atención al Cliente, si de antemano sé que Enitel es una empresa sin rostro, que no da la cara y que por tanto los clientes le importamos poco o nada?
Maribel Torres Torres