- Columna del miércoles 9 de enero de 2002
![]()
Quiero aprovechar la columna de hoy para responder la carta del lector que cuestionaba por qué a tantos años de ser libres de España aún nos tenemos que regir por ellos en cuanto al uso del idioma español. Quiero explicarle a este amable lector que la Real Academia Española existe desde1713, y ya para octubre de 1714 Felipe V aprobó su constitución y la colocó bajo su “amparo y Real Protección”. Su propósito fue “fijar las voces y vocablos de la lengua castellana en su mayor propiedad, elegancia y pureza”.
De ahí que su emblema sea un crisol al fuego con la leyenda: “Limpia, fija y da esplendor”. Sin embargo, esta institución ha ido adaptando sus funciones a los tiempos que le ha tocado vivir, y en la actualidad, y según lo establecido por sus Estatutos, la Academia «tiene como misión principal velar porque los cambios que experimente la Lengua Española en su constante adaptación a las necesidades de sus hablantes no quiebren la esencial unidad que mantiene en todo el ámbito hispánico».
Ya en 1951 se convocó en México el I Congreso de Academias de la Lengua Española, donde se acordó la constitución de la Asociación de Academias, cuyo fin es trabajar en la defensa, unidad e integridad del idioma común, y velar para que su crecimiento sea conforme a la tradición y naturaleza íntima del castellano.
Esta Asociación está integrada por las veintidós Academias de la Lengua Española que existen en el mundo, y su fin es trabajar en pro de la unidad, integridad y crecimiento del idioma común, y la conforman las Academias de Colombia, Ecuador, México, El Salvador, Venezuela, Chile, Perú, Guatemala, Costa Rica, Filipina , Panamá, Cuba, Paraguay, Dominicana, Bolivia, Honduras, la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española, la Academia Norteamericana de la Lengua Española, la Academia Argentina de Letras y la Academia Nacional de Letras del Uruguay, incluyendo, claro, la Academia Nicaragüense de la Lengua, donde se aglutinan los representantes más connotados de la vida intelectual del país .
Explico todo esto para demostrar la autonomía del idioma español hablado en Nicaragua, el cual ha aportado muchísimos usos en la última edición del Diccionario, esta nueva tirada presenta un significativo aumento en el número de usos procedentes de América y Filipinas, ya que hay 12,122 artículos que tienen una o más acepciones correspondientes a estas zonas (la edición anterior contenía 6141). Además, aparecen 18 749 acepciones con una o más marcas correspondientes a América y Filipinas (la edición anterior tenía 8120).