La felicidad de una familia no está en la cantidad de miembros que tenga, sino que la clave es saber combinar todos los aspectos que inciden en la relación de una familia como: la comunicación, el amor, la responsabilidad, el respeto y en poner en práctica valores cristianos, morales y cívicos.
Por ejemplo, hay familias que tienen dos hijos y son infelices o bien hay otras familias que no planificaron y tienen cinco o siete hijos pero han sabido distribuir el amor, la atención, la economía y han sabido manejar esas circunstancias. Hay otros modelos de familia donde no se pudo tener hijos y son una familia que han establecido un vínculo de armonía y viven felices, el uno atento del otro.
Familias actuales
En la actualidad la misma evolución de la sociedad ha exigido hacer cambios dentro de la familia y ahora se estila que la familia actual esté compuesta por pocos miembros, de esa manera se garantizan mejores condiciones para los hijos y hasta para los propios padres, pero no se garantiza la felicidad del hogar.
La situación económica es otro de los factores por lo que se busca tener familias pequeñas o el mismo hecho de que la madre trabaje.
Pero no importa cual sea la circunstancia en la que todos los miembros de la familia deben de abocarse, es dar lo mejor de sí para alcanzar la felicidad dentro del seno del hogar.
En este sentido los padres deben de estar claros de su responsabilidad y priorizar la atención a los hijos, siempre se deben de hacer la pregunta: ¿son felices mis hijos? ¿es feliz mi pareja? Y no sólo convertirse en buenos proveedores.
Convivencia en familia
Los padres no se deben de privar de los momentos más importantes de sus hijos, cuando sonríen, cuando lloran, cuando aprenden a hablar o cuando caminan. Sin duda que esos momentos dan felicidad. Por su parte los hijos guardarán en su memoria su mayor tesoro, que es la convivencia que tuvieron con sus padres.
En Nicaragua muchos padres dicen la mejor herencia que puedo dejar a mis hijos son sus estudios, pero lo cierto es que esa es una buena herencia, pero no la mejor, la mejor es la convivencia que tienen con su familia, es la armonía con los hijos, es el tiempo que le dieron, un tiempo de calidad.
Construir la felicidad de una familia no es fácil, pero se construye día a día y se sostiene con mucha paciencia, armonía, amor, dedicándole el tiempo necesario y de calidad, compartir momentos alegres y los difíciles saberlos llevar.
Inculque valores
Una buena familia se basa en los valores que los padres establecen para el resto de sus miembros.
Una familia necesita amor, comunicación abierta, sinceridad, responsabilidad y respeto entre sus miembros.
Se ha demostrado que un vínculo espiritual también puede ayudar.
Las familias fuertes muestran a un hombre y una mujer que crecen en un marco de buenos valores.
Dividen las tareas y responsabilidades equitativamente, y se escogen amarse de igual a igual y no de superior a inferior.
Si el tiempo durante el día es absorbido por el trabajo busque un horario para compartir con su familia.
