LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

Hoy se cumplen

14
días

desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

La confianza en el Ejército

La celebración, hoy 2 de septiembre, del 29 aniversario del Ejército de Nicaragua (EN), que fue fundado en 1979 como una fuerza armada partidista al servicio del FSLN —y precisamente por eso se llamó Ejército Popular Sandinista (EPS)—, coincide con la publicación de la encuesta de M&R en la que se valora otra vez al cuerpo castrense de manera muy positiva. En efecto, según esta encuesta el 34.6 por ciento de la población tiene mucha confianza en el Ejército, el 46.7 por ciento confía de manera parcial y sólo el 9.2 por ciento confiesa que no le tiene ninguna confianza, en tanto que el 9.5 por ciento no opina. Eso significa que el Ejército tiene 81.3 por ciento de confianza general, lo que contrasta notablemente con el porcentaje de la población que, según la misma encuesta, desaprueba al gobierno de Daniel Ortega, ya que el 53.1 por ciento cree que éste lleva al país por el rumbo equivocado, 17.5 por ciento dice no tener idea de hacia dónde va Nicaragua y sólo el 21.4 por ciento confía en que lo está conduciendo por el camino correcto.

Es importante mencionar y subrayar este contraste entre la mucha confianza ciudadana en el Ejército y la escasa que hay en el gobierno de Daniel Ortega, cuando la institución militar está celebrando su 29 aniversario en la nuevas circunstancias que ha creado en el país el advenimiento del nuevo gobierno de Daniel Ortega. El partido FSLN creó a este Ejército para servir a sus fines políticos particulares. Pero afortunadamente, a partir de las elecciones de febrero de 1990 el país tomó el camino de la democracia y el Ejército tuvo que profesionalizarse y despartidarizarse, lo que le permitió establecerse como un verdadero ejército nacional y ganarse la confianza de la gran mayoría de los nicaragüenses. Incluso el nombre tuvo que cambiarse, puesto que el de Ejército Popular Sandinista evocaba irremediablemente su antigua vocación y dependencia partidista

Ahora, Daniel Ortega y quienes lo rodean en la cúspide del poder, están tratando de restaurar la dictadura partidista bajo la nueva envoltura del llamado Poder Ciudadano, supuestamente para reanudar la revolución que fue interrumpida en 1990. Y ante este cambio de filosofía y de hechos gubernamentales, es justo y necesario temer, o al menos preguntarse qué podrá pasar con y en el Ejército de Nicaragua. En este sentido hay que señalar que el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP), un organismo de la sociedad civil de carácter independiente que monitorea el comportamiento del Ejército, dio a conocer hace poco su más reciente evaluación de la institución armada, correspondiente al primer semestre de este año. Según se informó en LA PRENSA el miércoles 27 de agosto recién pasado, dicho instituto encontró “resultados negativos para la credibilidad, profesionalismo y confianza” en las Fuerzas Armadas, lo cual se debe a diversos hechos, pero sobre todo al impacto que tuvo en la opinión pública el conocimiento de que un avión del Ejército fue usado para trasladar a miembros de las FARC desde Ecuador hasta Nicaragua. A pesar de que el jefe del Ejército, general Omar Hallesleven, justificó ese hecho como una simple transacción comercial de la institución armada nacional, que vendió el servicio de traslado de esas personas al presidente Daniel Ortega, la explicación no resultó convincente. De hecho, más bien se ha incrementado el temor de que Ortega esté manipulando o tratando de manipular al Ejército, para convertirlo de nuevo en un brazo armado y represivo del partido gobernante.

En Venezuela, cuyo régimen revolucionario bolivariano y socialista del siglo XXI es el nuevo modelo de Daniel Ortega y el FSLN de Nicaragua, las Fuerzas Armadas han sido depuradas y sometidas políticamente al dictador Hugo Chávez, de manera que ahora hasta se escucha a los militares venezolanos corear la patética consigna chavista de “socialismo o muerte”. Y no es casual que en Nicaragua, en sus discursos ante los militares, el presidente Ortega está insistiendo en mencionar y destacar los orígenes políticos del Ejército y concluyendo sus peroratas con la antigua consigna partidista de “patria libre o morir”.

Es justificado, entonces , el temor de la ciudadanía democrática a que el gobierno autoritario de Daniel Ortega despoje o trate de despojar al Ejército de su carácter profesional, apartidista, apolítico y auténticamente nacional, que tanto le ha costado conseguir y gracias al cual es que goza de un gran prestigio entre la población nicaragüense.

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: