- Con Sopa de Muñecas despegó el XIV Festival Internacional de Teatro
[/doap_box]
Con mucho entusiasmo subió a las tablas el grupo de teatro Justo Rufino Garay para mostrar al público una versión mejorada de Sopa de Muñecas. Los asistentes aplaudieron el esfuerzo de los actores que dieron una entrega maravillosa.
Sopa de Muñecas es una obra que aborda el tema de la violencia intrafamiliar y de género. La fuerza de las escenas manejadas con gran dramatismo fue impactante. Amanda Polo esta vez se vio más desgarrada y su rostro aportó muchos matices en las escenas cruciales de la obra.
René Medina en sus dos personajes actuó convincentemente, pero fue en el papel de Antonio donde verdaderamente impactó al caracterizar al hombre machista y agresivo. Alicia Pilarte logró romper la áspera tensión cuando interpretó a la mujer que discute con el marido a causa de los estragos de la vejez.
Roberto Carlos Guillén, como el hijo, mostró las garras que viene desarrollando como un joven actor. De todas las puestas de Sopa de Muñecas, ésta ha sido la mejor que nos han entregado los actores del Justo Rufino.
CARTAS DE LA MEMORIA
Un grupo de cuatro mujeres y un manojo de cartas. Todo un reto para mantener atento a los espectadores, que sólo cuentan con varias historias aparentemente inconexas.
Las Reinas del Mambo, llegaron de Chile con un atado de cartas bajo la manga y la historia de su país vista desde la óptica femenina.
Fruto de un trabajo investigativo, Cartas de la Memoria aborda con una tierna sensibilidad y una belleza sobria la evolución de una generación que eclosionó en los años sesenta.
La ironía, la tristeza, la melancolía afloran y son manejadas certeramente por las actrices que logran espléndidos momentos interactuando con el público.
María José Bello, encarna con gracia sus personajes, con don para la comedia, proyecta su voz y logra diversos matices, desde la chica fresa, hasta la de las pandillas.
Carolina Carrasco se las ingenia para contar historias donde la ironía lo tiñe todo. Paulina Hunt emerge renovada en cada personaje que interpreta, desde la vieja dama viuda hasta la madre o la abuela desgarrada.
Malucha Pinto, quien además de actuar es la directora y dramaturga de la pieza, se muestra espléndida, tiene una voz maravillosa, clara y potente que arrastra a quienes la escuchan.
Malucha tiene fuertes vínculos con Nicaragua porque su madre era nicaragüense y ella admira y siente un lazo indisoluble con la tierra pinolera.
Después de la función hubo un debate y Malucha vivió el teatro más allá de las tablas cuando un señor del público le afirmó que conoció a sus padres, y narró anécdotas maravillosas. Fue hermoso apreciar la continuidad de estas cartas de la memoria en la voz de quienes son parte de ella.
Un bravo para las Reinas del Mambo que hicieron asistir a Pancho Mambo a la función pues estaba ansioso por saber las razones de ese nombre.
Entre aplausos prolongados y alegría inusitada las reinas de la noche marcharon a su camerino.
