- Desmayo colectivo pudo ser complot, afirma maestra después de asoleada patria
Llantos y lágrimas se apoderaron de una veintena de jovencitas la tarde del 15 de septiembre, cuando una a una iban cayendo al suelo como castillo de naipes.
Las estudiantes del Colegio Augusto César Sandino Pinell formaban parte de las palillonas y la banda de música que demostraban sus habilidades y destrezas frente a miles de personas que observaban cómo formaban torres humanas en el estadio municipal, hasta que empezaron a desmayarse.
SOSPECHA
La profesora de Español, Marisol Maliaño, exigió a las autoridades del municipio, tras el lamentable incidente, una investigación exhaustiva para conocer si el agua que tomaron en el estadio tenía alguna sustancia extraña.
También espera saber si hay una persona que les dio a las jovencitas algún brebaje para que no ejecutaran todas sus actividades rítmicas programadas.
La camioneta del Ministerio de Salud (Minsa) que es utilizada por la delegada Nicolasa Jarquín trasladó a todas las pacientes al hospital local, donde les realizaron exámenes para conocer la causa de tantos desmayos, jamás vistos en Nueva Guinea.
INSOLACIÓN
LA PRENSA habló con el médico de turno, Leonte Galdame, y éste dijo que las jóvenes presentaban insolación histérica colectiva, que son emociones que contagian a muchas personas cuando desisten de tomar suficiente líquido o por la falta de alimentación.
Sin comer ni beber las personas comienzan a perder fuerzas y caen. Sin embargo, el médico dijo que era necesario esperar aún una prueba de laboratorio a los envases usados para beber en el estadio y determinar si hubo malas intenciones.
Las jovencitas casi no podían hablar, pero Jennifer Calderón dijo que las palillonas apenas ingirieron agua del estadio, cuando de inmediato perdieron el conocimiento y hasta los deseos de hablar, mucho menos querían continuar haciendo sus piruetas bajo un intenso sol.
Por su parte, el doctor Luis Flores dijo que todas las pacientes llegaron con síntomas de insolación histerial, aunque llama la atención que todas las afectadas son de la misma banda y de un solo colegio.
Lo que se hizo de inmediato fue atender a las niñas que venían llorando, con un fuerte nerviosismo y aceleramiento del corazón.
“Lo que hicimos fue darles un tratamiento con suero para calmar las emociones de todas las jovencitas”, dijo el médico.
Sin embargo, hay cuatro menores que están graves, entre ellas Lesbia Ortega, de 16 años, a quien urge hacerle una serie de exámenes médicos.