LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

Hoy se cumplen

14
días

desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Por quién y contra quién votar

Se dice que uno de los aspectos más negativos de la radicalización o polarización política que hay en el país, es que en las elecciones muchos ciudadanos tienen que votar en negativo, es decir en contra de personas y partidos a los que repudian, y no a favor de programas y de candidatos que sean capaces de cumplir lo que ofrecen, así como de gobernar en forma eficaz y transparente.

Por supuesto que lo ideal sería que los ciudadanos pudieran votar siempre en positivo y que tuvieran la posibilidad de escoger lo mejor. Pero en vez de eso los ciudadanos tienen que elegir lo menos peor, limitarse a votar contra alguien y contra algo, cuando lo lógico sería hacerlo a favor de alguna persona por sus buenas cualidades y de un programa de gobierno por su importancia y viabilidad.

En el mundo moderno la gente no se puede gobernar por sí sola. Tiene que escoger a quienes la gobiernen. Es falso lo que dicen los políticos demagogos, populistas, oportunistas y de la izquierda oligárquica, que con ellos en el poder el pueblo se gobierna a sí mismo. Eso de “poder ciudadano” y “pueblo presidente” son frases huecas y mentirosas para engañar a los incautos. El rol que le asignan en realidad al infortunado “pueblo presidente”, es esperar en la plaza a que el Comandante llegue a la hora que le da la gana, a decir disparates e insultar a sus adversarios. La función del “pueblo presidente” es aplaudir al Comandante, corear sus consignas y cumplir las tareas que le ordenan los activistas del partido. Y lo que le dan a cambio, al “pueblo presidente”, son las sobras del banquete del “compañero Comandante” y su familia con los miembros y asociados de la nueva oligarquía “revolucionaria” que manda en el país, de esos que viven en una piñata permanente.

No es cierto que las masas populares puedan gobernarse a sí mismas. El pueblo no delibera ni se gobierna él solo, tiene que hacerlo por medio de sus representantes, si es que hay democracia, o someterse a la voluntad y los caprichos de los caudillos gobernantes, donde el poder es autoritario, dictatorial, autocrático, como quiere gobernar Daniel Ortega. De manera que si tienen la oportunidad de votar, los ciudadanos deben hacerlo aunque sea en contra del dictador de turno, del candidato a dictador o del peor de los candidatos. Y tal es el caso de ahora, cuando la terca realidad le impone a mucha gente la disyuntiva de votar contra los candidatos de Daniel Ortega, o abstenerse o anular el voto o quedarse en sus casas pero permitir con esa actitud que gane la peor de las opciones.

Para no ir lejos en la historia nacional, cabe recordar que en la época del somocismo muchas personas iban a votar más por repudiar con su voto a la dictadura que por elegir a los candidatos de la oposición. Por su parte, los dirigentes opositores sabían que no era posible conquistar el poder a través de elecciones, que sólo podrían alcanzarlo mediante el derrocamiento de la dictadura, de la lucha armada, de las huelgas generales, de la desobediencia civil o de los alzamientos populares. Y durante la dictadura sandinista de los años ochenta, la oposición de centro-derecha se retiró de las elecciones de 1984, no tanto por la represión como porque creía que la Contra derrotaría militarmente al régimen dictatorial del FSLN. De modo que en los comicios del 4 de noviembre de 1984 sólo participó la pequeña oposición de centro-izquierda. Pero aún entonces muchas personas fueron a las urnas no para votar a favor de los candidatos del Partido Conservador Demócrata, del Partido Liberal Independiente, del Partido Popular Social Cristiano, del Partido Socialista Nicaragüense, del Partido Comunista y del Movimiento de Acción Popular —cuales eran los que participaban junto al FSLN en aquellos comicios—, sino simplemente para votar en contra de los odiados comandantes sandinistas.

Ahora, otra vez son muchas las personas que tendrán que votar en negativo, porque debido a la exclusión de algunos partidos y a todas las trampas que ha puesto el Consejo Supremo Electoral, consideran que no tienen por quién votar. Pero sí tienen contra quién votar por una razón muy simple: porque si no votan contra el Frente Sandinista de Daniel Ortega, entonces éste ganará las elecciones, fortalecerá su poder político y social y pasará a una segunda y peor fase del plan para imponer otra vez la dictadura. Tan sencillo y tan tenebroso como eso.

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: