El Parlamento Europeo otorgó el jueves de esta semana el Premio Sájarov Para la Libertad de Conciencia, 2008, a Hu Jia, un joven disidente de China comunista. Hu, de 34 años de edad, está encarcelado desde abril del corriente año porque se ha destacado en su país e internacionalmente, en la promoción de campañas por Internet a favor de la libertad religiosa, en defensa del medio ambiente y por la protección a los enfermos de sida. Por eso el régimen comunista chino lo ha acusado y condenado como “criminal que incita a la subversión del poder del Estado y del sistema socialista”.
El Premio Sájarov fue establecido por el Parlamento Europeo en 1985, primero y ante todo para rendir homenaje y brindar solidaridad a todas las personas y organizaciones que luchan en el campo de las ideas y las opiniones, a riesgo de su propia vida, por la defensa de los derechos humanos, las libertades individuales, la justicia y una auténtica democracia en la que se respete la voluntad popular. Y segundo, se le dio el nombre de Sájarov a este premio internacional, en honor de un famoso disidente de la extinta Unión Soviética comunista, Andrei Sájarov (1921-1979), científico físico nuclear que se consagró a la lucha por la defensa de los derechos humanos, por la libertad y la paz mundial, debido a lo cual fue galardonado también con el Premio Nobel de la Paz, en 1975.
La primera vez que se otorgó el Premio Sájarov Para la Libertad de Conciencia fue en el año 1988, habiéndole correspondido ese honor a Nelson Mandela, el gran líder negro surafricano que pasó encarcelado 27 años de su vida, por su lucha indoblegable contra la discriminación racial y por la emancipación política y los derechos humanos de su pueblo. Mandela pasó de la cárcel a ser Presidente de la República de Sudáfrica y fue considerado como el mejor gobernante que ha habido en ese país y uno de los mejores del mundo.
Entre las otras eminentes personalidades que han sido honradas con el Premio Sájarov del Parlamento Europeo, se destaca Alexander Dubcek (1921-1992), quien siendo gobernante del Estado comunista de Checoslovaquia trató de impulsar una profunda reforma democrática en su país, pero fue derrocado por una invasión militar soviética en 1968; así como la señora Aung San Suu Kyi, ejemplar luchadora por la libertad, los derechos humanos y la democracia en Birmania. Aung San, quien también obtuvo el Premio Nobel de la Paz en 1991 y ha pasado la mayor parte de su vida adulta en prisión, efectiva o domiciliar, ganó las elecciones parlamentarias de su país en 1990, pero la dictadura militar socialista desconoció la voluntad popular.
En América Latina el Premio Sájarov lo han recibido hasta ahora dos organizaciones y una persona a título individual. La primera vez fue en 1992, cuando el Premio Sájarov se le otorgó a la organización argentina Madres de la Plaza de Mayo. La segunda ocasión fue en 2002, cuando lo mereció Osvaldo Payá Sardiñas, un cubano cristiano disidente que fundó el Proyecto Varela para reclamar libertades y derechos básicos de la persona en Cuba, incluyendo elecciones libres y la liberación de los presos políticos. Y la tercera vez que el Premio Sájarov se concedió en Latinoamérica fue en el 2005, a las Damas de Blanco de Cuba (compartido con Reporteros sin Fronteras), un movimiento de mujeres cubanas que son familiares de los presos políticos y de conciencia en la isla comunista.
El Premio Sájarov Para la Libertad de Conciencia no tiene la misma fama y repercusión internacional que el Premio Nobel de la Paz, y su dotación económica es bastante inferior. En términos monetarios el Nobel equivale a un millón y medio de dólares y el Sájarov únicamente a alrededor de 75 mil dólares. Pero la significación moral del Premio Sájarov es inmensamente mayor porque quienes lo reciben son auténticas víctimas de regímenes dictatoriales de cualquier tipo, de izquierda y de derecha, e intrépidos luchadores por la libertad y la democracia. En realidad, aunque el Premio Sájarov para la Libertad de Conciencia se otorga a una organización determinada o a una persona en particular —por ejemplo, este año al disidente chino Hu Jia—, el galardón es un aliento de solidaridad internacional para todos los que en cualquier lugar del mundo, sufren bajo la dominación de las dictaduras y luchan por la libertad.