- La paciencia les pagó buenos dividendos
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Pasada una Serie Mundial de mucha lluvia, gélidas temperaturas y repetidos errores de los umpires, los Filis de Filadelfia emergen como campeones por primera vez desde 1980 y el crédito se lo lleva la paciencia de armarse por sus propios medios y adquisiciones modestas pero efectivas.
El clásico del 2008 tuvo uno de los desenlaces más inusuales en la historia. Filadelfia ganó el campeonato en cinco juegos, pero tuvo que esperar casi 50 horas para el festejo, cuando una tormenta frenó el partido del lunes cuando estaban empatados 2-2 con los Rays de Tampa Bay.
Tras volver el miércoles al terreno de su Citizens Bank Park, los Filis acabaron imponiéndose 4-3 gracias a un sencillo remolcador del dominicano Pedro Feliz, la segunda victoria en relevo del puertorriqueño J.C. Romero y la perfección de Brad Lidge como cerrador.
En una ciudad que llevaba un cuarto de siglo desde la última vez que un equipo profesional se proclamó campeón, el título de los Filis se atesora como pocos.
“Podíamos sentir cuánto lo anhelaban”, declaró Cole Hamels, el as zurdo que fue laureado como el Jugador Más Valioso de la serie.
Esta fue una serie también marcada por varias controversias con las decisiones de los umpires, lo que fue una constancia en los primeros cuatro primeros partidos. Los umpires tuvieron que reconocer públicamente errores en dos ocasiones.
También está el fiasco del quinto juego y el por qué las Mayores no lo interrumpió mucho antes cuando la lluvia había arruinando el terreno de juego, al extremo que no se podían ver las rayas de foul.
Es lo que ocurre cuando la Serie Mundial se disputa cada vez tarde en el mes de noviembre, exponiéndose a las inclemencias del mal tiempo.
Pero nada puede eclipsar lo hecho por los Filis, que con paciencia y atino supieron alcanzar la cima.
Luego de ser barridos por los Rockies en la primera ronda de los play offs el año pasado, Filadelfia analizó sus puntos débiles y buscó soluciones.
“El cambio clave fue el traer a Lidge como cerrador para que Brett Myers fuese a la rotación de abridores”, mencionó Rubén Amaro, el subgerente de los Filis.
En esto fue clave el trabajo del gerente Pat Gillick, quien en tres años con los Filis ganó dos títulos en el Este de la Nacional. Sus maniobras fueron cruciales, sobresaliendo el fichaje de Lidge, además del traspaso del jardinero venezolano Bobby Abreu a los Yanquis en el 2006 para ahorrarse 20 millones de dólares en salario.
Se contrataron jugadores que terminaron de darle balance al equipo junto a sus astros Ryan Howard, Jimmy Rollins, Chase Utley y Hamels, todos surgidos dentro de su sistema de ligas menores. Ese fue el caso de Romero y Feliz.
También se beneficiaron del sorpresivo aporte con el bate de su catcher panameño Carlos Ruiz, con promedio de .219 en la campaña regular pero de .375 en la Serie Mundial.
“Siempre es importante buscar las piezas que nos ayuden a ganar y complementar a las estrellas”, dijo Amaro, el ejecutivo de ascendencia mexicana y cubana que podría asumir el puesto de Gillick, si éste decide retirarse.
