- En crimen de nicas en Guatemala
Sobre las causas del crimen y las circunstancias en que un autobús en el que viajaban 15 nicaragüenses y un ciudadano holandés tomó fuego, las autoridades guatemaltecas hasta ayer sólo tenían sospechas de que fuera obra de narcotraficantes, según medios de ese país en internet.
Esta posibilidad la refuerza el hallazgo de un compartimento secreto localizado en el techo del autobús durante el peritaje realizado por la Policía local.
A esto se le agregan versiones extraoficiales forenses de ese país, de que algunos de los cuerpos de las víctimas presentaban impactos de bala, lo que indica que fueron asesinados antes de que los desconocidos prendieran fuego al bus con los pasajeros en el interior, revelan fuentes periodísticas.
En algunos cuerpos los forenses no pudieron precisar si presentaban impactos de bala o si se trata de hombre o mujer, debido a que estaban completamente calcinados. Extraoficialmente se ha conocido que la mayoría de las víctimas fueron decapitadas.
“Se trata de un arreglo de cuentas, un tumbe de droga. La hipótesis que manejamos es que alguien o algunos de ellos (los pasajeros del bus), no todos… creemos que fue un negocio del narcotráfico que salió mal”, refirió el director general adjunto de la Policía Nacional Civil (PNC), Rember Larios, publica el diario Siglo Veintiuno.
“Creemos que existió todo un operativo antes. Es un caso muy delicado”, apuntó Larios, a la vez que señaló que se trataba de “algo grande” y que los responsables de incendiar el vehículo “no quisieron dejar huellas”.
Consultada Karla Delgadillo, prima de Ligia Griselda Zapata, una de las víctimas originaria de León, dijo que han escuchado estas sospechas a través de medios locales, pero desconocen toda relación con narcotraficantes.
El autobús fue hallado el sábado, en el kilómetro 131, de un camino conocido como ruta alterna de la carretera al Atlántico, que conduce de La Fragua, Zacapa, a El Rancho, El Progreso.
El diario Prensa Libre, por su parte, señala que según la directora del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif), Miriam Ovalle, el grado de destrucción causado por el fuego fue extremo.
Los informes forenses indican que el grado de carbonización fue tan alto que las extremidades de los cuerpos desaparecieron, los cráneos explotaron y hasta se calcinaron los dientes de las víctimas.
QUERÍAN ELIMINAR EVIDENCIA
El Fiscal General de Guatemala, Amílcar Velásquez Zárate, confirmó que “sí, hubo mano criminal en la muerte de 16 personas, de los que al parecer son 15 nicaragüenses y un holandés”.
Velásquez añadió que no fue un accidente, porque hay evidencias de que hay personas involucradas en la comisión del hecho. Menciona que el vehículo fue incinerado con el propósito de eliminar toda evidencia.
Tampoco se ha podido determinar si hubo una detención de la Policía Binacional a inmediaciones de la frontera con El Salvador, expresó Velásquez.
El funcionario señaló al respecto que conoce la existencia de una supuesta llamada telefónica entre un familiar y una de las víctimas. En este caso, lo último que escuchó esa persona fue: “Te dejo porque nos detuvo la Policía Binacional”.
El Gobierno de Nicaragua anunció que a través de la Cancillería realiza los trámites necesarios, a fin de prestar colaboración a las familias de las víctimas.
Los familiares de las víctimas originarias de Managua, Nagarote, León, Chichigalpa y Chinandega viajaron ayer hacia Guatemala con la intención de identificar los cadáveres, pues hasta ahora no han obtenido respaldo de las instituciones del Estado para lograr la repatriación de los cuerpos, en este caso de la Cancillería. Las autoridades guatemaltecas efectuarán una prueba de ADN para identificar a las víctimas, pero se estima que esto puede tardar al menos dos semanas.
COMERCIANTES Y TRABAJADORES
Algunos de los pasajeros se dirigían a trabajar, otros en labor de comercio y el holandés Robert Andres Krimpen Aandel (28) que abordó el bus la mañana del viernes en León y se dirigía como turista a Belice.
La información preliminar es que los nicaragüenses fueron víctimas de asalto luego que les desviaron el bus a más de cien kilómetros hacia el departamento de Zacapa, donde apareció quemado.
Karina Vega Aguilar, habitante del barrio Mercedes, en Chichigalpa, recibía ayer las condolencias de sus vecinos, mientras explicaba que la alarma se originó desde la mañana del sábado. Ese día esperó en vano la llamada habitual de su esposo José Abraham Paiz, después que llegaba con éxito a Guatemala.
“Mi esposo se encargaba desde hace 4 años de buscar pasajeros aquí en Chichigalpa, el celular jamás me contestó y pensé que el bus se había descompuesto”, comentó Vega.
Pero una llamada la alertó a que verificara en internet acerca de un autobús quemado, el que reconoció, junto a la cantidad de pasajeros.
Karina perdió además a su hermano Eshman Alberto Vega y a su prima Lorena Teresa Aguilar.
Brenda Hernández Blandón, de 24 años y Ligia Griselda Zapata, de 29 años, salieron la tarde del viernes rumbo a Guatemala en un viaje contactado con la agencia de viajes Paiz Vega, de Chichigalpa. Se trataba de una excursión en la que los pasajeros iban de compras, para posteriormente comercializar los productos en Nicaragua.
“Ella (Zapata) siempre viajaba hasta Honduras, era la primera vez que viajaba a Guatemala. Ella se dedicaba a la venta de ropa, era comerciante. Colocaba ropa en el Mercado Oriental”, afirmó Delgadillo.
Las otras víctimas son Carlos Miguel Paiz, conductor del mismo. También Tomasa Rodríguez, Bertha Casco Rivera, Noel Silva López, Jesús Ezequiel Domínguez, Lorena Aguilar Arauz, los hermanos José y Dulce Rivera Martínez, Ramón Aguilez Martínez, Juan Hernández Vivas, Alberto Vega Aguilar, Manuel Antonio Cortez e Irma Sandoval.
