- Aumenta el riesgo de recesión en Nicaragua por la inestabilidad que provocan las anomalías electorales
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La economía nacional será la primera víctima de la violencia post electoral, aseguraron ayer empresarios nacionales que se han mostrado preocupados por el rumbo que ha tomado el conflicto político.
“Pienso que deberíamos estar dedicados a nuestra actividad empresarial, agropecuaria y más bien estamos buscando cómo encontrar soluciones a este problema tan delicado de la legitimidad de elecciones”, indicó Juan Álvaro Munguía, vicepresidente de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic).
Comentó que a esto hay que agregar el pésimo estado de los caminos en la zona norte del país, lo cual dificultará la salida de la cosecha cafetalera que ya empezó.
Actualmente en la Asamblea Nacional se encuentra congelada una iniciativa de reforma presupuestaria de 140 millones de córdobas destinados a esa finalidad.
COMERCIO RESIENTE EL CONFLICTO
El presidente de la Cámara de Comercio de Nicaragua, Ernesto Porta, también señaló que el comercio está resintiendo el peso de este conflicto y demandó una pronta solución al mismo.
“Hemos hablado con comerciantes en todo el país y la administración de centros comerciales y nos confirman que el flujo de personas es bajísimo”, afirmó.
Eliécer Trillos Pantoja, vicepresidente de la Cámara de Comercio, reconoció que hay una fuerte incidencia de los conflictos políticos generados por el cuestionamiento a la legitimidad de las elecciones en el comercio nacional.
“La incertidumbre es para todo el país, la prioridad es que el consumidor dedica su presupuesto a la compra de alimentos y no lo dedica a comprar otros enseres”, explicó.
El presidente de la Cámara de Industria (Cadin), Mario Amador, destacó que si el conflicto se prolonga se corre el riesgo de una mayor desaceleración de la economía nacional.
“Indudablemente que las incertidumbres que te crea lo político, afecta; los que están pensando en inversiones futuras se retraen hacerlas”, indicó Amador.
Señaló que un efecto directo es que los inversionistas congelan sus proyecciones de inversión, lo que a su vez implica que no harán mayores inversiones.
Según Amador, es posible que no haya un decrecimiento económico, pero lo más probable es que la economía no siga creciendo.
