En breve, el 2008 será historia y cuando pasemos revista a lo acontecido encontraremos alegrías y tristezas, impactos y decepciones, pero sobre todo daremos la bienvenida al 2009, con la esperanza que todo será mejor, pese a los apocalípticos pronósticos.
En LA PRENSA ponemos las ilusiones delante de los recuerdos, quizá porque tenemos claros nuestros objetivos: hacernos más profesionales, que etimológicamente sería hacernos mejor, y situarnos más cerca de las necesidades de nuestros lectores. Así que miramos más hacia adelante, que hacia atrás.
Sin embargo, no quiero que el año se extinga sin compartir las satisfacciones que nos han dejado estos doce meses, en los cuales, ustedes, nuestros lectores, junto a los más esforzados atletas han sido la fuente de motivación.
Este año LA PRENSA dio cobertura a los principales eventos deportivos. Cuando Román González se coronó, ahí estaba este periódico, lo mismo que con Vicente Padilla y su notable labor en Texas. También se asistió a los combates de Ricardo Mayorga y Luis Pérez.
Incluso, la Eurocopa, el torneo de mayor repercusión en el futbol, tuvo una enviada y cuando las Olimpiadas, publicamos un suplemento que les permitió estar al tanto de lo que acontecía en Beijing y más allá.
De igual modo, todas las encuestas nos han situado como la mejor sección deportiva del país, y nuestro Suplemento Deportivo no sólo fue el mejor en su ramo —además que es el único— sino que fue el mejor de todos los suplementos (encuesta ONAP), incluso por encima de publicaciones de calidad como Nosotras y Aquí Entre Nos, de LA PRENSA.
Y para cerrar con broche de oro, Pablo Fletes, el redactor más productivo que tenemos, fue reconocido como el Mejor del Año en Prensa Escrita por la Asociación de Cronistas Deportivos, en un justo reconocimiento a su notable desempeño.
De manera que no tengo de otra que decirles, gracias. Su reconocimiento y sus críticas nos están obligando a hacernos mejores. Es el reto.
