- Junto a Jim Rice, es miembro del Salón de la Fama
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El corredor que electrizó multitudes e intimidó oponentes y el bateador que atemorizó a sus rivales por más de una década emergiendo desde el Monstruo Verde, son ahora peloteros inmortales.
Rickey Henderson, el líder en bases robadas y carreras anotadas de todos los tiempos, y Jim Rice, el furioso bateador derecho de Boston, fueron seleccionados para ingresar al Salón de la Fama del Beisbol de Grandes Ligas, por la Asociación de Escritores de Beisbol de EE.UU.
Henderson recibió el 94.8 por ciento de los votos, muy encima del 75 por ciento necesario para entrar a Cooperstown. Rice tuvo más dificultades, al ingresar con 76.4 por ciento.
Henderson, un veloz corredor que parecía movido por turbinas, fue el Jugador Más Valioso de la Liga Americana en 1990 y se retiró con un promedio de por vida de .279, con 297 jonrones, 1,115 remolques y 2,295 carreras anotadas.
Pero su timbre de distinción fueron las bases robadas y tiene el récord histórico, 1,406, con las que superó las 938 de Lou Brock. Además, tiene la marca de una campaña, 130, en 1982.
Rice fue temible desde su debut en 1975, cuando fue Novato del Año, pero su campaña cumbre fue en 1978, cuando resultó Jugador Más Valioso. Disparó 382 cuadrangulares en 16 campañas y promedió .298 con 1,451 empujadas en su carrera.
Ésta era su última oportunidad para ingresar a través de los escritores, y lo ha conseguido.
