CIUDAD DE GAZA/AP
Después que tres niñitos de la familia Samouni murieron en medio del cañoneo israelí, sus familiares envolvieron los diminutos cadáveres y los enterraron presurosos en la tumba de una tía que había muerto mucho tiempo antes.
No había espacio en el atestado cementerio de la Ciudad de Gaza y era demasiado peligroso llegar al único sitio con espacio para cavar tumbas nuevas.
Después de más de dos semanas de una implacable ofensiva israelí que ha matado a más de 900 palestinos, los habitantes de Gaza se esfuerzan por encontrar sitios donde enterrar a las víctimas. Una familia enterró a su hijo junto a su abuelo. Otro fue enterrado en la misma tumba que su primo. Cementerios que no permitían más entierros han reabierto sus puertas.
“Toda Gaza es un cementerio”, se lamentó el sepulturero Salman Omar, quien dijo haber estado atareado desde que empezó la ofensiva israelí.
La Franja de Gaza densamente poblada, de sólo 40 kilómetros (25 millas) de largo por 10 kilómetros (6 millas) de ancho, siempre padeció de escasez de lugar para entierros.
Pero los cañoneos israelíes y la incursión de su infantería han imposibilitado a los residentes llegar hasta el Cementerio de los Mártires, el único en el este de la ciudad, en momentos en que urge la necesidad.
Israel dice que su ofensiva está destinada a liquidar a los gobernantes de Gaza, el grupo miliciano Hamás. Pero funcionarios médicos palestinos consideran que la mitad de los muertos, incluyendo los primos de Samouni, son civiles.
“Los enterramos rápidamente”, dijo Iyad Samouni, de 26 años, del hospital al-Awda de la Ciudad de Gaza, donde era tratado por heridas de esquirlas.
“Temíamos que nos cañonearan. Mis parientes trataban de abrir otras tumbas a fin de prepararlas para los otros muertos pero no tuvimos tiempo”, dijo.
El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, acusó ayer a Israel de querer “aniquilar” a la población de Gaza, donde ya murieron al menos 960 palestinos desde el 27 de diciembre, según el último balance ofrecido por el jefe de los servicios de urgencia en Gaza, Muawiya Hassanein.
Al menos 54 palestinos perdieron la vida en las últimas horas dentro y alrededor de la ciudad de Gaza, así como en otros sectores del territorio controlado por el movimiento islamista Hamás.
El ruido de explosiones de obuses y de los disparos de artillería resonaron a lo largo de toda la jornada, al tiempo que intensos bombardeos sobre Rafah (sur, junto a la frontera egipcia) llevaron a cientos de habitantes a abandonar sus casas en busca de refugios, según un miembro de la ONG Care.
“Es el 18º día de la agresión israelí contra nuestro pueblo y esta agresión es cada día más feroz y el número de víctimas aumenta. Israel persiste en esta agresión para aniquilar a nuestro pueblo allá”, declaró Abas en Ramala (Cisjordania).
Según el último balance ofrecido por el jefe de los servicios de urgencia en Gaza, Muawiya Hassanein, durante la ofensiva israelí han muerto 277 niños, 97 mujeres y 92 ancianos. Además, hay más de 4,400 heridos. En el otro bando, diez militares y tres civiles israelíes murieron desde el 27 de diciembre.
