- Experto aborda en su último libro, el principio emergente de la solidaridad jurídica entre los Estados
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El jurista Mauricio Herdocia Sacasa, con más de veinticinco años de vida profesional en el Derecho Internacional, presenta hoy su obra más reciente, titulada El principio de la solidaridad jurídica entre los Estados, con el que busca contribuir a la edificación de un nuevo orden público internacional.
El autor, que se ha destacado como asesor del Ministerio de Relaciones Exteriores en temas territoriales y ha pertenecido a la Comisión de Derecho Internacional de las Naciones Unidas y a la Corte Permanente de Arbitraje con sede en La Haya, explicó a LA PRENSA que “la idea de su nuevo libro es proclamar la existencia de un principio emergente en el Derecho Internacional, que debe pasar a formar parte de los grandes principios de las relaciones de amistad y cooperación entre los Estados”, que él llama “el Principio de Solidaridad Jurídica”.
Según Herdocia, este principio “obliga a una reacción solidaria y colectiva por parte de la comunidad internacional, sobre la base de los instrumentos multilaterales existentes”, porque estima que en la actualidad “nadie puede alegar el escudo de la indiferencia y el principio de no intervención para permanecer ajeno a situaciones que vulneran dramáticamente y de forma sostenida los valores y la dignidad humana”.
RESCATA FIGURA DE FRAY ANTONIO VALDIVIESO
El también ex presidente del Comité Jurídico Interamericano de la Organización de Estados Americanos (OEA), agregó que su obra persigue “rescatar un trecho en formación del Derecho Internacional que implica el paso de un Derecho de Simple Cooperación, a un Derecho de Solidaridad, que quiere decir que los Estados aceptan la existencia de principios de humanidad y de dignidad humana que trascienden las fronteras y conforman un nuevo orden público internacional”.
El experto en Derecho Internacional aseguró que este principio nació a partir de las prédicas de fray Antonio Valdivieso (tercer Obispo de Nicaragua, 1543-1550), cuya figura estima “no ha sido suficientemente rescatada dentro del Derecho Internacional, como el Mártir de la Solidaridad”.
Para Herdocia, que dedica este texto a Valdivieso, “el Obispo no solamente predicó con su obra y su vida hasta el martirio, sino que dejó todo un legado doctrinario en defensa de ese Principio de Solidaridad, que implica básicamente que las afectaciones a un núcleo de valores esenciales, donde quiera que se produzcan, afectan a la humanidad, a la comunidad internacional, en su conjunto”.
“Es decir —continúa Herdocia— que no pueden los Estados permanecer indiferentes ante situaciones que pueden afectar la dignidad humana y los derechos fundamentales, cuando se producen de una manera sistemática y sin posibilidades de solución”.
PROPONE SOLIDARIDAD COMO PATRIMONIO
El autor de varias obras, entre ellas Demolición del Meridiano 82, junto al ex canciller Norman Caldera, propone esta vez que la Organización de Naciones Unidas incorpore el Principio de la Solidaridad como un patrimonio humano de los valores que conforman “nuestra humanidad común”.
Herdocia estima que en esta iniciativa, Nicaragua y Centroamérica (porque Valdivieso también fue Obispo de Costa Rica) tienen una figura representada en Valdivieso, de quien recuerda que “en una carta fechada 19 de octubre de 1545, defendió el derecho de la Iglesia a ejercer su jurisdicción, ante los atropellos que se cometían contra las comunidades indígenas por parte de las propias autoridades de la Corona española”.
DEBE SER PRÁCTICA RESPETUOSA
Herdocia estima que el Principio de Solidaridad “ya se ha venido practicando”.
En general recordó “los casos cuando han ocurrido situaciones de genocidio, situaciones de limpieza étnica, donde ya se ha aplicado el Principio de Protección Institucional a poblaciones en riesgo”.
“Ese —dijo— es un principio que ya las Naciones Unidas han venido impulsando fuertemente, de tal manera que hoy por hoy podemos decir que no solamente se está construyendo, desde el punto doctrinario, sino que está cristalizando en la práctica”.
Sin embargo, anotó que éste “debe ser una práctica respetuosa, que debe ser muy cautelosa y muy prudente, pero sin menoscabo de la necesidad imperiosa de proteger la dignidad humana”.
CASTIGO A CRÍMENES DE GUERRA
Herdocia también recordó, como un ejemplo de esta práctica en el país, “cuando la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en su informe de los años setenta sobre Nicaragua, condenó las violaciones a los derechos humanos y esa fue la base para que la reunión de consulta de la OEA pidiera el reemplazo del Gobierno de (Anastasio) Somoza”.
Igualmente, destacó que otro de los “eslabones” del Derecho de Solidaridad es, precisamente, el Derecho Humanitario.
“El Derecho Humanitario —explicó Herdocia— implica el ejercicio de una jurisdicción, por ejemplo universal, para castigar los crímenes de guerra y de lesa humanidad.
“De tal manera que ese Principio de Solidaridad presenta diversos eslabones que unen la cadena de la actuación colectiva, frente a situaciones que lesionan en otros Estados o en otras poblaciones. Ese sentimiento de solidaridad común que nos pertenece a todos y al cual todos estamos obligados a defender”, concluyó.
