ANAHEIM/California/AP
Preston Gómez fue el primer piloto en la historia de los Padres de San Diego, y un auténtico pionero del beisbol latinoamericano en las Grandes Ligas. Pero quienes lo conocieron destacaron principalmente, tras su deceso, su talento para enseñar a varias generaciones.
Gómez, quien dirigió a los Padres de San Diego cuando llegaron a las Mayores como equipo de expansión y fue después piloto de los Astros de Houston y de los Cachorros de Chicago durante una carrera de seis décadas, falleció el martes. Tenía 85 años.
El cubano falleció en Fullerton, California. Nunca se recuperó por completo de las lesiones en la cabeza que sufrió en marzo pasado, cuando lo embistió una furgoneta mientras caminaba para abordar su vehículo en Blythe, California.
Durante más de 25 años, Gómez trabajó para la organización de los Angelinos, y regresaba del campo de entrenamiento de pretemporada en Tempe, Arizona, cuando sufrió el accidente.
«Preston tuvo una pasión increíble por el beisbol y fue el maestro de todos los que tuvimos la fortuna de conocerlo», dijo Mike Scioscia, manager de los Angelinos. «Lo extrañaremos, pero sé que sentiremos su presencia cada vez que salgamos al campo, por el conocimiento y sabiduría que nos inculcó».
Gómez se había convertido en un colaborador constante de los Angelinos, organización a la que llegó en 1981. Su puesto más reciente fue el de asistente del gerente general.
Jugó ocho encuentros en las Grandes Ligas.
