LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

Hoy se cumplen

14
días

desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Conde de Mirabeau (1749-1791) político, escritor y orador francés.Carlos Gadea MantillaLeopoldo Villalta LópezJoaquín M. RuizRoberto Escobedo CaicedoKaren Rappaccioli TünnermannJosé Carlos Rodríguez

Gobierno “El mayor peligro de los gobiernos es querer gobernar demasiado”. Causas del 35 por ciento Si usted tiene en su casa una cerradura a prueba de ladrones, que le garantiza que nunca se le van a meter a robar, así como la seguridad y tranquilidad de su familia de por vida, ¿le abriría un […]

Gobierno

“El mayor peligro de los gobiernos es

querer gobernar demasiado”.

Causas del 35 por ciento

Si usted tiene en su casa una cerradura a prueba de ladrones, que le garantiza que nunca se le van a meter a robar, así como la seguridad y tranquilidad de su familia de por vida, ¿le abriría un hueco a su puerta para que un ladrón astuto se metiera a robar? ¿Verdad que no? Pues ese es el caso de Nicaragua. Teníamos un candado (45%) para llegar al poder con la seguridad que el Frente nunca llegaría a gobernar nuevamente este desdichado país, (“nosotros nunca esperamos que nos dieran con el 35 por ciento la oportunidad de volver al poder”, palabras del señor Nicho Marenco), pero por ambiciones personales se le abrió un hueco (35 por ciento) a los ladrones para que fácilmente se apoderaran de la Presidencia.

Se alega que el 35 por ciento favorecía a todos los partidos, pero la verdad es que el pueblo necesita por lo menos un 50 por ciento más uno para que haya estabilidad en el país. La división fue la que nos hizo perder dicen otros. Pero la división era, paradójicamente, una ventaja, ya que con el 45 por ciento, por más divididos que fuéramos en la segunda vuelta, hubiéramos ganado con más del 60 por ciento. Veamos: en las elecciones del 2006 el FSLN tuvo 38.07 por ciento. Eduardo Montealegre (liberales de pensamiento y demócratas) 29.52 por ciento. PLC (liberales ingenuos, fanáticos y vividores) 24.15 por ciento. MRS (sandinistas disidentes) 7.44 por ciento. Total en una segunda vuelta: Frente Sandinista 38.07 por ciento. Demócratas unidos 61.11 por ciento.

Los argumentos en defensa del 35 por ciento podrían aceptarse (sin que sea lo correcto) en países como Costa Rica y Honduras, pero no en Nicaragua, donde hay un partido orteguista totalitario, vertical, fanático y comunista, que ya gobernó y fue un desastre. Este partido provocó una guerra entre hermanos sembrando el odio, persiguió a los campesinos y a la empresa privada, cometió crímenes y violaciones a los miskitos, nos dejó una deuda de doce mil millones de dólares, se apoderó del transporte, de los buses y taxis y de todos los bienes del Estado. Conociendo todo esto, ¿fue correcto abrirle el hueco a la puerta?

La barbarie que está sufriendo nuestro pueblo, los medios de comunicación y el robo de las elecciones, es producto de la ambición política y de este nefasto 35 por ciento y no de la división. Exijamos el 50 por ciento más uno y olvidémonos de la unión de los políticos.

Histórico día

Como los agricultores, quienes esperan las primeras lluvias y con mucha fe siembran y obtienen buenas cosechas porque comenzaron de cero sin ninguna mala hierba que estorbe o contamine. Dios nos está presentando esta bonita oportunidad a los que nos gusta la democracia y la libertad y hoy que todos los poderes están en manos del binomio Ortega-Murillo puede ser anotado en nuestras agendas como un día histórico, cuando los falsos políticos y dirigentes se quitaron la máscara y se vendieron por un plato de lentejas.

La Unión Nacional Opositora debe ser reeditada porque ya estamos definidos los que queremos la democracia y los que quieren la dictadura, los que queremos trabajo y los que quieren estar arrimados a funcionarios corruptos y alcaldes electos por el fraude, con la intención de enriquecerse lo más pronto posible, porque saben que las dictaduras entre más grandes son, más fuerte es el golpe de su caída. “Es peligroso enfrentarse a las dictaduras pero es más peligroso no hacerlo”. Benazir Bhuto.

Verdad mancillada

Firmaron todos, con actitud servil, la sentencia a la verdad. El apático, el cobarde, la conciencia ciega del engaño, pusieron sello al nauseabundo final.

Palideció la justicia, se enmudeció la historia. Los héroes sus almas hicieron recorrer en el pasillo diáfano de su inmortal estancia. Y la verdad, nuevamente mancillada, espera como siempre, la absolución del pueblo.

Astucia política

El fraude electoral cometido en los comicios municipales del pasado 9 de noviembre por el presidente del Consejo Supremo Electoral, Roberto Rivas Reyes, no tiene ninguna justificación ni explicación, como no sea que procedió cumpliendo órdenes de Daniel Ortega Saavedra, dentro del pacto concertado con el protector de dicho magistrado electoral, cardenal Obando y Bravo, por lo que se mantiene en ese cargo contra toda norma legal y moral.

La farsa que montaron el pasado miércoles en horas de la tarde, juramentando a autoridades edilicias que son producto de ese fraude electoral, es parte de la estratagema para que el pueblo se olvide del mismo y de esta manera se legitime por desidia. Por esto considero oportuno hacer un llamado a quienes se han erigido en dirigentes de las fuerzas políticas, sociales y económicas de Nicaragua, que ha llegado el momento de establecer un calendario para pasar a las fases de desobediencia civil, no pago de impuestos ni facturas de servicios públicos y huelga general nacional, etc.

Se busca un líder

Referente al artículo publicado el sá-

bado pasado, escrito por el periodista argentino Ricardo Trotti, bajo el título Se busca un líder, comparto con él que definitivamente el mundo está anhelante de un verdadero líder, con el atributo fundamental de servir, el de darse y obviamente carismático con don de líder, para que inspire un cambio substancial en todo los hemisferios.

Es más, en cada nación del globo terrestre se necesitan líderes que unifiquen ideas y acciones en pro del bien común. Por lo tanto nos conduzcan a alcanzar ese tan deseado desarrollo y prosperidad socioeconómica-cultural de todos. Guiándonos así a una prosperidad equitativa con oportunidades para todos. El Presidente electo de EE.UU., Barack Obama, posee un fabuloso potencial de liderazgo, por ser un genuino símbolo de acción que propicia un verdadero cambio en los cimientos de nuestras sociedades.

Derechos de los políticos

El pasado 10 de diciembre se cumplieron 60 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, un texto escrito tras la Segunda Guerra Mundial y que recoge dos tradiciones distintas de pensamiento sobre los derechos de las personas. La primera, que se refleja esencialmente en los artículos primero a 20, es la tradición individualista que reconoce en cada persona al portador de derechos inalienables, que le son inherentes y que se derivan del derecho a la vida y a la propiedad. Es la tradición que se reflejó en la famosa Declaración de Derechos de Virginia o en las diez primeras Enmiendas a la Constitución de los Estados Unidos.

El artículo 21 marca ya el cambio de tono, y proclama el derecho de todos de participar en el proceso político. A partir de ahí se lista un conjunto de derechos “positivos”, como el “derecho” a la seguridad social, a “una remuneración satisfactoria”, a “un nivel de vida adecuado” a la “educación gratuita” y demás. El de los derechos positivos es un capítulo sin límite. Mientras que los negativos nacen del mismo ser de la persona, los otros son una lista de la compra que se puede ampliar a medida que la sociedad es más próspera y puede sostener las promesas de los políticos. No son, en realidad, derechos, sino la promesa de que el proceso político pondrá a una parte de la sociedad, o a toda ella, bajo una servidumbre involuntaria que resultará en la provisión por el Estado de ciertos bienes y servicios. Los derechos positivos son un programa político.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos no parte del reconocimiento de ciertos derechos propios de cada individuo, sino que es ella quien los otorga, quien los crea. E igual que los ha proclamado, los puede cambiar en cualquier momento. De hecho, en su artículo 29 dice que “estos derechos y libertades no podrán en ningún caso ser ejercidos en oposición a los propósitos y principios de las Naciones Unidas”, y como éstos dependen de lo que decidan los dirigentes, la carta de derechos de 1948 es una concesión, limitada y siempre provisional, de los políticos. Es una Declaración Universal de los Derechos de los Políticos. Siempre nos están salvando… menos de ellos mismos.

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