Historia
“Siempre se repite la misma historia: cada individuo no piensa más que en sí mismo”.
Nicaragua vive
Ya lo dice el evangelio: maldito el hombre que confía en hombres. Mi confianza, y la de todos los nicaragüenses, tiene que recaer en Dios, ¿cómo es posible que nuestros dirigentes sigan usurpando el poder dado en posiciones personales y partidarias?
Una vez más hemos recibido una estocada en la espalda. Los políticos nicas me han decepcionado de nuevo.
Es hora de unirnos, no bajo esas banderas gastadas, manchadas con el sudor del obrero y la sangre de los mártires, banderas bajo cuya sombra se realizan los peores pactos y como la túnica de Cristo crucificado se reparten nuestras ropas y juegan a los dados por nuestros mantos.
Se han realizado las elecciones en la Costa Atlántica, espero que esta vez sí gane la democracia. Aunque no lo creo. Luchemos hermanos nicaragüenses, sé que el cambio se tiene que dar, empecemos nosotros a demostrarles a los partidos políticos que creemos en un futuro mejor, recetemos nuestra mente de consignas que lo que nos espera será duro. Olvidemos lo que nos han enseñado, y escribamos la historia nosotros mismo. Que las decisiones ahora sean por el bien del país. Es hora de que surjan esas nuevas ideas que necesitamos. ¡Vive Nicaragua, vive porque aún habemos muchos que te amamos!
Luis Alberto Lira Merlo
Consternado
Cuando escuché la noticia que el ex presidente Arnoldo Alemán había sido absuelto por una resolución de la Corte Suprema de Justicia, reaccioné con gran consternación, al punto que por poco suelto un par de lágrimas al pensar en Nicaragua. Soy parte de una generación nacida posterior a 1979 y hoy en día me pregunto si la Revolución Popular Sandinista realmente revolucionó algo. Me contesta el escenario actual, en el que los mismos de siempre, los ricos y poderosos, tienen su ambición y egoísmo más pronunciado, al igual que sus influencias, en contraste con la miseria de una gran mayoría, dándome cuenta que la situación es igual o peor que en los tiempos de Somoza.
He visto la extrema pobreza en la que vive la gente, no sólo en las zonas rurales sino también en los barrios marginales de la misma Managua, y no se hace nada por ayudarlos. Seguramente, varios de los magistrados que emitieron esa resolución que en su totalidad no es más que un harapo inmundo, jamás se han sumergido ante la miseria de esas inhumanas zonas. Al ver la actual circunstancia del país, pienso en la sangre que en su momento tiñó nuestro glorioso pendón bicolor, la sangre de héroes como Sandino, Carlos Fonseca Amador y Germán Pomares. ¿Qué dirían ellos de todo esto? La respuesta es nada, ellos ya no pueden decir nada. Ojalá que en las vitrinas donde se guarden “las páginas fatales” de nuestra historia, jamás sean recordados los nombres de esos magistrados, y que en su lugar esa Corte sea aludida como un Tribunal lleno de mimos. Sólo me queda invocar a Dios para pedirle clemencia, ya que el día de hoy Él es nuestra única esperanza.
Mario Ayapal López Cruz
Educación técnica
Nicaragua debe invertir grandes recursos en la formación de técnicos calificados, porque son éstos los que demandan las industrias del país, incluyendo la construcción. El 6 por ciento destinado al Consejo Nacional de Universidades (CNU) para la preparación de profesionales en disciplinas tales como Administración de Empresas, leyes, Periodismo, Ingeniería, Arquitectura, Ciencias de la Comunicación, etc., son inversiones a fondo perdido. El desarrollo económico del país no necesita de esos profesionales que no encuentran trabajo porque está saturada la oferta de esos servicios. Y si éstos emigran después a otros países, trabajan como mano de obra no calificada, lo que no representa ningún beneficio para Nicaragua ni para ellos mismos.
Esos recursos del 6 por ciento del Presupuesto General de la República deben invertirse en gran parte en la formación de esos técnicos de nivel intermedio, los que sí encuentran trabajo tanto en Nicaragua como en los países donde buscan nuevos horizontes.
Guillermo Pérez Salcedo
Granada
En mi opinión no hay una ciudad que tenga esas tres maravillosas razones que son: paz, amor y acogida para quienes anhelan conocer mundos diferentes, sus costumbres y culturas, los que quieren ir a lugares donde hacer turismo, donde hacer inversiones y diferentes tipos de negocios, donde haya seguridad de su inversión y también para los visitantes nacionales y extranjeros. Todo eso lo podrá encontrar en esta ciudad que es un pequeño paraíso histórico, ¡La Gran Sultana-Granada!
Granada es un pedacito de Nicaragua, orgullo de toda la Nación, en donde sus habitantes son gente trabajadora, honesta y hospitalaria. Por toda la ciudad se encuentra un precioso jardín enflorecido de amor y ternura, como son: el encanto y las bellezas de las mujeres. Cuando usted escuche decir la Ciudad Colonial o la Gran Sultana ésa es mi Granada, la Capital del Turismo y de la Inversión.
Y cuando conozca este pequeño mundo, saldrá fascinado de toda su grandeza que no ofrece toda ciudad del mundo.
Eduardo J. Espinoza G.
50 años de Castro
Se cumplió medio siglo desde que el castrismo se apoderó de Cuba. Nada que celebrar, mucho que lamentar y esperanzas en la liberación de Cuba, este año. ¿Y por qué no? El derrumbe de las FARC en Colombia, después de 40 años, comenzó en 2008. Y ese mismo año Obama inició su mudanza a la Casa Blanca, sin que lo notáramos. Los chilenos podemos ayudar a la liberalización de Cuba solidarizándonos con los disidentes. Nuestro Gobierno y la Cancillería deberían persuadir a Raúl Castro de que la única forma de integrarse a Latinoamérica es con libertades.
Lamentablemente, desde que la Concertación restableció relaciones con Cuba, sus gobiernos han preferido acoger a la dirigencia cubana, legitimándola, promoviéndola en los organismos latinoamericanos y, próximamente, brindándole una visita presidencial. Errores que serán recordados cuando se desmorone el régimen castrista. El moribundo sistema comunista de los hermanos Castro es un anacronismo: subsiste sólo por la represión, temores, inmovilismo complaciente, oportunismos, lealtades de algunos gobiernos extranjeros y erradas políticas estadounidenses. La revolución cubana es una historia de opresión permanente, miseria extendida, centenares de miles de expatriados, promoción de la guerrilla en varios países, incluido Chile, donde dio armamento, financiamiento y adoctrinamiento a combatientes y políticos que provocaron muertes y divisiones.
EE.UU. ha reaccionado a los excesos del Gobierno cubano con medidas contraproducentes. La más persistente es el embargo comercial impuesto hace 47 años, cuando Fidel Castro ofreció a Cuba como plataforma de misiles de la Unión Soviética. Las sanciones incluyen restricciones a los estadounidenses para visitar a sus parientes en la isla y enviarles dinero: sólo pueden visitarlos cada tres años y remitirles hasta un máximo de mil 200 dólares anuales.
Hay razones para pensar que Obama, que no se ha manifestado partidario de esas restricciones, termine con ese asedio inútil, perjudicial para inocentes y argumento para la unidad interna y para la subsistencia de la opresión. También hay motivos para que Hugo Chávez, empobrecido por la caída del precio del petróleo, reduzca drásticamente sus financiamientos al castrismo. Importantes son, asimismo, los vacíos que surgen de la decrepitud irreversible de Fidel Castro y de los líderes cubanos, que pueden ser llenados por dirigentes más sensatos. En todo caso, la evolución hacia las libertades depende del pueblo cubano, alentado por factores internos y externos. El fin de los días de los Castro podría ser una de las buenas noticias en 2009.
Hernán Felipe Errázuriz
Aclaración
Peregrinación
En nuestra sección de Nacionales del domingo 18 de enero se publicó una fotonota sobre la presencia del señor Nuncio Apostólico en Nicaragua en la XIV peregrinación del Señor de Esquipulas. Aclaramos que por error se dijo que la peregrinación fue en el municipio de El Sauce, León, cuando en realidad sucedió en el municipio de Esquipulas, Matagalpa.
Rectificamos el error y ofrecemos disculpas por los inconvenientes que con el mismo hayamos provocado.
El Editor