- Conseguir que nos transformemos en afrodisíacos andantes es el Santo Grial de la industria de la perfumería, aunque el aroma que puede seducir a hombres y mujeres sigue siendo un misterio
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Hace ya 50 años que se acuñó el término feromona, aunque aún hoy no se sabe a ciencia cierta si hay olores humanos que pueden hacer surgir los instintos subconscientes más primitivos de aquéllos que nos rodean.
Si bien se sabe que los insectos y los animales responden automáticamente a las sustancias químicas dejadas por sus congéneres e incluso algunos tienen un órgano especial dedicado a ello, los científicos no han podido hallar un solo componente que tenga ese fuerte efecto psicológico en los humanos.
Puede que nunca encontremos una feromona humana. Nuestra libertad para elegir se interpone en el camino, afirma el profesor Tim Jacobs, de la Universidad de Cardiff, en el Reino Unido.
¿Existen realmente señales químicas que pueden influenciar el comportamiento? La respuesta es seguramente que sí, asegura Jacobs.
En cualquier caso, el doctor advierte que debemos recordar que no se trata tan sólo de sexo.
El sudor
Un estudio llevado a cabo en Nueva York, EE.UU., comprobó las respuestas cerebrales de voluntarios a los que se les dieron dos almohadillas para oler.
La primera contenía el sudor de 40 personas que se iban a lanzar en paracaídas por primera vez, y la segunda el de un grupo de individuos que no estaban sometidos a ningún estrés.
Los investigadores comprobaron que el sudor de los paracaidistas produjo señales en las partes del cerebro de los voluntarios asociadas con el miedo, aunque no está claro si realmente sintieron miedo.
Alguna de las posibles aplicaciones de este descubrimiento son algo siniestras, sobre todo teniendo en cuenta que ese estudio fue financiado por la sección de investigación del Departamento de Defensa de EE.UU.
Otros estudios más inocentes han sugerido que algunas clases de sudor masculino pueden calmar a las mujeres.
Si comprendiéramos cómo responde el cerebro a las sustancias químicas humanas, en un futuro podríamos tratar algunas patologías, afirma Ivanka Savic, investigadora del Instituto Karolinska de Estocolmo, en Suecia.
El tratamiento de la esquizofrenia podría mejorar si se comprendieran mejor las feromonas humanas, ya que hay evidencias de que tienen la habilidad de cambiar los estados de ánimo.
También podría ser útil en los casos de autismo, que afecta la habilidad de comprender las emociones humanas.
En cualquier caso, descifrar el deseo humano y decodificar el amor es lo que más llama la atención del público.
Señales cerebrales y atracción
Algunas teorías suenan mucho más sugerentes que otras: un estudio asegura que el olor que emana de una mujer que amamanta aumenta el deseo sexual de las otras mujeres.
Ello podría deberse al hecho de que en las primeras comunidades humanas tenía sentido tener a los hijos al mismo tiempo.
Pero la mayor parte de las investigaciones se han centrado en dos sustancias: una llamada androstadienone, que se encuentra principalmente en el sudor masculino, y el estratetraenol, que se halla en la orina de las mujeres.
Algunos estudios han mostrado que la androstadienone puede enviar señales al cerebro de las mujeres, aunque no está claro si ello modifica su comportamiento.
En cualquier caso, los científicos sugieren que nuestros antepasados cambiaron a la visión en color hace 25 millones de años, momento en el que dejamos de utilizar las feromonas como una herramienta para hallar pareja.
Pese a ello, no hay duda de que el olor continúa jugando un papel importante.
Hay bastantes evidencias de que cada uno de nosotros emanamos un olor exclusivo en base al que parejas potenciales deciden si somos adecuados genéticamente para ellas.
Una vez se produce el contacto inicial, hay un intercambio de señales químicas, afirma el doctor Jacobs.
Ello puede llevar a que haya una mayor unión en la pareja, aunque desafortunadamente no deja mucho espacio para el amor.
Cortesía de BBC Ciencia
