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Es muy común ver a personas con unas desagradables y molestas ampollas alrededor de la boca, las cuales son ocasionadas por el virus del Herpes I.
Según la dermatóloga Tania Aráuz de Neira, de la Clínica Piel de Ángel, esta enfermedad mejor conocida como fuego labial o fuego de San Antonio, se trata de una infección altamente contagiosa provocada por el virus del herpes simple.
Los síntomas iniciales van desde una sensación de hormigueo, picor o quemazón en la zona labial. Luego salen unas vesículas o ampollas, agrupadas, en forma de racimo de uvas, que especialmente la primera vez son muy molestas y pueden incluso producir fiebre.
La especialista afirma que después de una semana empiezan a secarse y forman una costra que termina cayendo.
Cabe señalar que el virus no tiene cura y hay factores predisponentes como estrés, insolación, inmunodepresión o defensas bajas, que lo pueden activar.
Muchas veces el virus puede ser recurrente y presentarse varias veces al año, pero también puede quedar adormecido y no dar molestias durante años, pero de repente puede activarse ante momentos de mucho estrés, bajones de defensas o por insolación, señala Aráuz.
Esta enfermedad afecta a ambos sexos, en todas las edades y razas, incluso puede ser contraída por niños.
Señala además que entre un 50 y 75 por ciento de las personas afectadas presentan síntomas premonitores 24 horas antes, como sensación de quemazón.
Otros síntomas son malestar general, fiebre, dolor de cabeza y escalofríos. Según la especialista los tratamientos son secantes, analgésicos y si la infección o el virus está entre las primeras 48 horas se les manda tratamientos antivirales.
Algo que no deben hacer es tapar las ampollas, porque aunque se ven desagradables, el ocultarlas puede provocar una infección mayor, por eso hay que dejarlas al aire libre y usar secantes.
