- Selección recibida con honor y gloria
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“Nada es imposible”, esa fue la última frase que dijo Otoniel Olivas antes de partir con la Selección Nacional hacia Honduras para la Copa de Naciones.
Hace dos semanas, pocos creían en este conjunto, y sólo con fe y deseos de cambiar los resultados, un puñado de jugadores se animó a escribir una nueva historia en el balompié pinolero. El jueves vencieron 2-0 a Guatemala y ganaron el boleto a la Copa de Oro.
Ayer, el onceno nicaragüense fue recibido con un rostro distinto, un semblante lleno de esperanzas y, bajo el brazo, lo más importante, el pase para participar por primera vez en la competencia más importante de la Confederación Centroamericana, Norte y Caribe de Futbol (Concacaf), la Copa de Oro, en Estados Unidos.
“¡Azul y blanco, azul y blanco!”, exclamaba un niño que en su rostro tenía escrito “Collado el mejor” y una hermosa sonrisa expresaba su alegría incontrolable por la hazaña de la tropa nica.
Cientos de fanáticos se dieron cita desde tempranas horas de ayer en el aeropuerto de Managua. Banderas nacionales, gritos de júbilo esperando la entrada de los seleccionados adornaron los pasillos.
El momento cumbre fue la salida del equipo. Una ovación de jóvenes y niños tratando de tomarse una foto o conseguir un autógrafo de los jugadores.
“Por favor Juan Barrera firmame la camiseta” , le pidió un muchacho al autor del gol ante Belice, y la revelación de esta competencia por la Selección.
Fueron abrazados, felicitados, aplaudidos por la afición futbolera que por fin tuvo una alegría tras décadas de decepcionantes resultados.
“Gracias a Dios, gracias al esfuerzo y actitud de los jugadores. Esto es un sueño, aún no me lo creo, pero es cierto… estamos en la Copa de Oro”, dijo Carlos Sánchez, un seguidor de la azul y blanco.
