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WASHINGTON/AP
El presidente George W. Bush declaró ayer lunes que el Partido Republicano debe ser más abierto a la inmigración y que dejará el cargo la próxima semana con el temor de que su partido se convierta en uno al que no le interesan las vidas de los demás ni cómo mejorarlas.
Bush, quien entregará la Oficina Oval al presidente electo Barack Obama el próximo martes 20, dijo sin embargo que el partido “se recuperará” como en el pasado. Mientras eso ocurra, el mensaje institucional debería apuntar a la necesidad de “admitir puntos de vista diferentes”, agregó.
Recordó que en 1964, cuando su padre George H. W. Bush era candidato al Senado por Texas, el Partido Republicano fue “prácticamente diezmado” por los demócratas, pero dos años más tarde hubo un resurgimiento institucional.
“Lo mismo puede pasar esta vez”, dijo en su conferencia de prensa final. “Pero tenemos que asegurarnos que nuestro mensaje sea de amplia base y humanitario, que tenemos interés por las vidas de las personas y que tenemos un plan para ayudarles a mejorar sus vidas”.
Ante la derrota aplastante de noviembre de 2008, el partido puede verse tentado a “esconderse en el caparazón” e ignorar el mundo exterior reconociendo que temas como la inmigración necesitan ser debatidos, afirmó Bush.
“Tomemos, por ejemplo, el debate de inmigración”, agregó. “Es un tema altamente divisivo, y el resultado de la ronda inicial del debate fue el problema que algunos empezaran a decir: ‘Bueno, los republicanos no quieren a los inmigrantes’”.
Explicó que esa conclusión “podría ser justa o injusta, pero ésa fue la imagen proyectada” y conllevaba sus riesgos porque “si alguien decía que los republicanos no queremos inmigrantes, puede también que otro dijera que ‘si los republicanos no quieren inmigrantes es probable que tampoco me quieran a mí’”.
“Lo que quiero decir es que nuestro partido tiene que ser humanitario y de mente abierta”, declaró.