Cuando en 1983 Roberto Ocón salió de Nicaragua rumbo a Miami, junto con su esposa e hijos, nunca imaginó que uno de ellos llegaría a obtener un puesto en la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en Suiza.
Roberto Abraham Ocón Lorío cursó su secundaria en el Instituto Pedagógico de Managua y a sus 16 años continuó su preparación profesional en la Universidad de Ryerson, en Canadá, donde estudió Ciencias Aplicadas y Ambientales.
Y continuó preparándose en las universidades de Umea, en Suiza, y Mcgill, en Montreal, Canadá.
Según cuenta Ocón, a su hijo le fue difícil abrirse paso en Canadá, y tuvo que trabajar como todo inmigrante: lavó carros, repartió pizza y hasta en la construcción, derribando paredes.
Luego de ocupar varios cargos de gran importancia, como director de ambiente en industrias químicas internacionales en Canadá, Roberto Abraham aceptó el consejo de uno de sus hermanos, quien le dijo: “Si quieres estar donde se sientan los grandes, debes estudiar Administración de Empresas”, recuerda Ocón.
Fue así como Roberto Abraham decidió entrar a la Escuela de Negocios Richard Ivey, donde se graduó de administrador.
De acuerdo con Ocón, en una plática con su hijo, éste le planteó que no estaba satisfecho con ganar dinero y sentir que no aportaba nada a la sociedad. Fue a raíz de eso que Roberto Abraham vía internet aplicó a un puesto en la ONU.
No obtuvo respuesta inmediata y sólo tres años después de su aplicación lo llamaron para una entrevista en la que fue seleccionado, y desde hace tres semanas ocupa el puesto de asesor del director de seguridad internacional del trabajo, en Ginebra, Suiza.