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PLC: de oposición y de cogobierno

El Partido Liberal Constitucionalista (PLC) ¿es en realidad un partido de oposición? La pregunta es pertinente y la respuesta muy necesaria, debido al rol de primera significación que este partido juega en el escenario político nacional.

Con frecuencia se critica el divisionismo de la oposición, particularmente las disputas y falta de entendimiento entre el PLC de Arnoldo Alemán y el Movimiento Vamos con Eduardo, del líder liberal disidente de aquél, Eduardo Montealegre. Precisamente a la división de estas dos fuerzas políticas liberales se atribuye la culpa principal de los grandes males que sufre el país actualmente.

La crítica es válida, a nuestro juicio, siempre y cuando fuese cierto que Daniel Ortega y el FSLN recuperaron el poder en enero de 2007 gracias a que los liberales fueron divididos a la elección presidencial de 2006: el PLC con la candidatura de José Rizo y la ALN con Eduardo Montealegre como candidato. Pero, ¿fue en realidad por esa división de los liberales que Ortega y el FSLN volvieron al poder? ¿No sería más bien porque Arnoldo Alemán y el PLC pactaron con Daniel Ortega y el FSLN, porque bajaron el umbral electoral al 35 por ciento de los votos necesarios para ganar la elección presidencial, del 45 por ciento que era antes y el cual Ortega seguramente nunca hubiera podido remontar?

Además, con los alrededor de 200 mil votos de aquella elección que el Consejo Supremo Electoral (CSE) no reportó, se hubiera tenido que ir a una segunda vuelta, la cual Daniel Ortega no tenía ninguna posibilidad de ganar. Fue por eso que se ocultó la información sobre tan importante porcentaje de votos, con la complicidad de los magistrados del PLC en el CSE, quienes traicionaron no sólo a su adversario liberal, Eduardo Montealegre, sino también al candidato de su propio partido, José Rizo Castellón.

Aún así, las distintas fuerzas liberales y opositoras se unieron para participar en las elecciones municipales de noviembre del año pasado, atendiendo al señalamiento público de que la división liberal fue la causa de que Ortega volviera al poder en 2007 y al clamor unitario de las bases liberales . Sin embargo, el Consejo Supremo Electoral le dio el triunfo al FSLN mediante el escandaloso fraude que contó otra vez con la complicidad de los magistrados electorales del PLC, salvo Luis Benavides, quien lo denunció posteriormente. No es cierto, pues, que la división del liberalismo es la que le ha dado todo el poder a Daniel Ortega y el FSLN, los cuales, además de que ya controlaban el Poder Ejecutivo, el Poder Judicial, la Fiscalía y la Contraloría, desde enero de este año dominan también la Asamblea Nacional y la gran mayoría de los municipios del país. La verdad es que ha sido por el pactismo claudicante del PLC, que el orteguismo ha podido recuperar y concentrar prácticamente todo el poder.

De manera que cuando se habla de unidad de la oposición para enfrentar al autoritarismo orteguista, lo primero que se debe hacer es responder a la pregunta planteada al comienzo de este editorial: ¿Es realmente el PLC un partido de oposición? La respuesta es sí y no, porque es evidente que el PLC es un partido de cogobierno y de oposición al mismo tiempo. En realidad, el PLC es opositor u oficialista según el tema que se discuta y los intereses que estén en juego. Es un partido de doble personalidad política, tiene intereses de gobierno y de oposición al mismo tiempo. Y sobre todo es un partido presupuestívoro que no puede vivir fuera del Estado y del aprovechamiento económico que se deriva del acceso al Presupuesto Nacional.

Seguramente Arnoldo Alemán y los miembros de la cúpula del PLC quieren volver a controlar el poder, incluso acapararlo todo, y que en vez de ellos el FSLN sea el partido zancudo. Pero como esto es imposible, entonces el PLC pacta continuamente pues lo más importante para sus dirigentes es conservar sus cuotas de participación en los organismos y en el presupuesto del Estado. ¿Acaso podría ser posible, que el PLC estuviera fuera del carnaval nepótico que sangra el presupuesto del Poder Judicial, o de la lucrativa participación minoritaria en la Junta Directiva y las comisiones de la Asamblea Nacional?

La ciudadanía democrática debe de estar clara de que con el PLC sólo se pueden hacer alianzas tácticas, para coordinar o realizar determinadas y limitadas acciones de oposición. Pero estratégicamente, debido a los intereses materiales y a la vocación presupuestívora de la cúpula del PLC, éste seguirá entendiéndose y pactando con Ortega. A menos que ocurra el milagro y el PLC se emancipe de Arnoldo Alemán.

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