LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

Hoy se cumplen

14
días

desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

¿Qué diría Sandino?

El sábado 21 de febrero se conmemoró el septuagésimo quinto (75) aniversario del asesinato del General de Hombres Libres, Augusto C. Sandino, quien, como escribiera el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal en un editorial de LA PRENSA titulado “Sandino: nacionalista, pero nunca comunista”, “es el más grande héroe de nuestra Patria en los tiempos modernos y su memoria debe ser guardada con cariño en el corazón de todo nicaragüense”.

El doctor Chamorro Cardenal defendió ardorosamente el prestigio histórico de Sandino, frente a quienes lo mataron físicamente el 21 de febrero de 1934 y después quisieron matar su legado patriótico, desacreditando su persona, echando “lodo y suciedad a su memoria”, como escribió el Director Mártir de LA PRENSA en otro memorable editorial titulado: “Quieren matar otra vez a Sandino”.

Pero mucho más daño que el que le pudieron hacer a Sandino las campañas de desprestigio de los mismos que lo asesinaron, fue sin duda el que le causaron los que tomaron el poder en su nombre y con el apelativo de sandinistas cometieron tropelías, brutales represiones, exterminio de campesinos e indígenas, destrucción de la economía nacional, entrega del país a otro imperialismo peor que el norteamericano, aprovechamiento del Estado para convertirse en los nuevos capitalistas y oligarcas de Nicaragua, etc.

No es difícil imaginar qué diría Sandino si fuese posible que viera lo que ocurrió en los años ochenta y lo que está ocurriendo ahora en su amada Nicaragua, vejada por el autoritarismo, humillada por el nepotismo, saqueada por la corrupción, desgobernada por la incapacidad, atropellada en la libertad y en los derechos de los nicaragüenses.

En su famoso Manifiesto de San Albino, el general Augusto C. Sandino expresó que: “El hombre que de su Patria no exige ni un palmo de tierra para su sepultura, merece ser oído, y no tan solamente ser oído, sino también merece ser creído”. ¿Pero qué tienen que ver con eso los que en nombre de Sandino han tomado el poder para enriquecerse desmedidamente a costa de los recursos del Estado y de una población que es cada día más pobre y desamparada?

En otra ocasión Sandino expresó que: “El pueblo es soberano y debe respetársele el derecho de elegir sus gobernantes; y por esto luchará (el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional) sin descanso para hacer efectivo ese derecho, hoy pisoteado por los conquistadores”. Ante ese compromiso, ¿con qué autoridad política y moral pueden decir que son los herederos del legado democrático de Sandino, quienes le niegan el derecho electoral a la mayor parte de los nicaragüenses y han perpetrado un escandaloso fraude para aparentar una mayoría popular que no tienen y avanzar en su proyecto de imponer una nueva dictadura en Nicaragua?

En carta que envió a un coronel del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, Sandino le dijo muy claramente que: “Los bienes de la Nación deben ser sagrados, y deben respetarse, porque el ser partidario no amerita ningún derecho para medrar al amparo de la causa que se invoca”. Conociendo este pensamiento ético de Sandino ¿cómo se puede creer que son realmente sandinistas quienes han hecho del Estado un botín, medran al amparo del tesoro público, evaden los procedimientos de licitación para lucrarse con las contrataciones del Estado y desvían fondos de cooperación externa para su provecho particular?

Sandino era un sincero idealista, no un vulgar e inescrupuloso materialista “pragmático” como son los que pretenden gobernar en su nombre, representar su herencia política y ensuciar su memoria. Quien quiera conocer el pensamiento del general Sandino puede y debe leer los numerosos textos sobre la materia que están a la disposición del público, y compararlos con lo que en su nombre hicieron en los años ochenta y están haciendo ahora, los que se dicen sandinistas. Y entonces tendrán que estar de acuerdo con lo dicho por el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, acerca de que el general Sandino “es un monumento a la dignidad de nuestra Patria” y que no se debe permitir que nadie ensucie su memoria y utilice el prestigio de su figura para tratar de justificar intereses mezquinos y actuaciones corruptas.

El ideal vive en un pueblo aunque sus hombres mueran, dijo en otro editorial de LA PRENSA, el doctor Chamorro Cardenal. Y ahora debemos decir que el ideal de Sandino vive en el pueblo de Nicaragua, aunque los que se dicen sandinistas hayan traicionado su memoria y su legado histórico.

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: