CORRESPONSAL/MIAMI
El talento que posee, su esfuerzo y perseverancia lo han ubicado en el codiciado puesto de pertenecer a una de las ligas profesionales más importantes de beisbol en Estados Unidos.
Guillermo Martínez Calero es un joven nicaragüense de 24 años, que ha logrado ubicarse como short stop de ligas menores en la organización Marlins de la Florida, un puesto por el que compiten anualmente centenares de jóvenes y que sólo obtienen “lo mejor de lo mejor”.
Este joven talento nicaragüense combina su profesión de pelotero con sus estudios universitarios en Terapia Física. Asegura que lleva en la sangre la pasión por el beisbol, lo heredó de su padre Guillermo Martínez, un ex pelotero de primera división en Nicaragua, fue jugador del equipo de Somoto y el San Fernando.
Hace 22 años su familia emigró a Estados Unidos. En ese entonces él tenía tan sólo 2 años. Su incursión en el beisbol fue durante sus estudios secundarios, en la escuela Miami Coral Park, donde se convirtió en uno de los mejores short stop del país, recibiendo honores y hasta una beca universitaria.
Guillermo usaba el número 24 en el equipo de beisbol de su escuela, nadie más lo podrá usar, pues ese uniforme con el número 24 es parte del museo deportivo de la escuela. Sólo cuatro jóvenes peloteros han logrado esa hazaña, debido a su excelente desempeño en ese deporte.
“Ese uniforme forma parte de la historia de esa escuela y sirve de ejemplo para el resto de jóvenes, ningún otro jugador puede usar ese uniforme”, dice Léster Avilés, presidente de la Liga de Beisbol Miami Dade, quien ha apoyado a Martínez en su desarrollo profesional, pues el joven también juega en el equipo Bóer en la Liga que dirige Avilés, desde hace 21 años.
El nombre de Martínez destaca en el estadio de su ex escuela. “Me gusta practicar en el estadio y cuando veo mi nombre se siente nítido”, expresa.
Cada año los colegios de Estados Unidos envían sus propuestas de mejores jugadores, luego las organizaciones de grandes ligas escogen según sus calificaciones y la importancia de cada pelotero.
“Un promedio de 1,500 jóvenes compiten cada año y quedan los mejores, que luego pasan a las universidades, donde compiten para ingresar a las ligas menores y posteriormente a las mayores”, sostiene Avilés.
Al concluir los estudios secundarios, Martínez fue elegido por el Chicago White Sox, para formar parte de esa organización, sin embargo, decidió no firmar y aceptar el contrato que le ofreció la Universidad de South Alabama, lo cual fue una “buena jugada”, porque le permitiría avanzar en su carrera como pelotero y realizar sus estudios universitarios en Terapia Física.
El joven permaneció tres años con la Universidad South Alabama, hasta que le llegó la oportunidad de jugar en la liga menor de los Marlins de la Florida, que le ofreció un atractivo contrato. Actualmente forma parte de la clase A fuerte.
“Cada año que he jugado profesional he subido de nivel, ahora espero pasar a la doble AA”, aseguró.
SUS METAS CRECEN
El pelotero nicaragüense entrena fuertemente todos los días, en marzo se enfrentará al spring training, donde son evaluados por un equipo especializado que determinará si el joven nicaragüense cumple los parámetros para subir a la categoría doble AA.
“Estoy contento por todo lo que he logrado en el campo del beisbol, pero ahora me concentro en mis nuevas metas, mi deseo es llegar a las grandes ligas”, afirmó.
La carrera de un pelotero es muy competitiva, por lo tanto requiere de esfuerzo y mucha disciplina. “Es difícil porque son centenares de peloteros que luchan por la misma posición que tengo. Allá adentro todo mundo tiene talento. Aunque un día llegue a las grandes ligas siempre va a haber gente más joven que yo tratando de quitarme el puesto”, dijo Martínez.
Avilés asegura que Martínez posee los créditos y méritos que necesita un pelotero. “Él es un jugador de proceso, porque además de sus facultades naturales las ha ido calificando y desarrollando, tiene que seguir trabajando para llegar hasta donde quiere, porque gracias a Dios es un muchacho joven, fuerte y tiene el potencial que exige para ser un buen pelotero”, expresó.
“La técnica del beisbol es totalmente dinámica y él se ha encarrilado, por lo que creo que tiene las cualidades que se requiere para llegar hasta donde él quiere”, añadió.
La meta de Guillermo Martínez es culminar su último año de carrera universitaria y seguir esforzándose para cumplir su gran sueño: ingresar a las grandes ligas y hacer una carrera sólida.
