NUEVA YORK/AP
La nueva senadora de Nueva York, Kirsten Gillibrand, aseguró ayer a activistas hispanos de todo el Estado que ya no está a favor de que la policía asuma funciones propias del servicio de Inmigración.
Gillibrand, quien reemplaza a Hillary Clinton en el Senado y quien ha sido criticada debido a sus posiciones sobre inmigración y control de armas, se mostró además contraria a las redadas en busca de indocumentados y señaló que apoya medidas para que los aproximadamente 12 millones de indocumentados del país regularicen su situación.
“Necesitamos una política migratoria que sea justa, humana y que refleje quiénes somos como estadounidenses y cuáles son nuestros valores como nación. Creo que el presidente Obama puede hacer esto ahora porque tiene el consenso nacional”, señaló.
La senadora también dijo que se necesita arreglar el sistema de inmigración de EE.UU. “La reunificación de familias es esencial porque refleja cuáles son nuestros valores. Además, las comunidades de inmigrantes forman una parte vital de nuestra economía”, indicó.
El apoyo de Gillibrand a normas que favorezcan a comunidades inmigrantes contrasta con sus posiciones cuando era congresista y llegó a votar a favor de que agentes de policía locales adoptaran funciones propias de agentes de Inmigración.
“Mi opinión ha cambiado respecto a ese tema. Entiendo ahora lo duro que eso puede llegar a ser para mucha gente”, aseguró.
La senadora de 42 años se reunió en las oficinas de la Federación Hispana, en Manhattan, con unos 40 directores ejecutivos y presidentes de organizaciones sin fines de lucro que se dedican a la defensa de los derechos de los hispanos.
Los activistas aplaudieron el hecho de que Gillibrand les escuchara, pero indicaron no haber recibido un total compromiso por parte de la senadora.
